lunes, 2 de diciembre de 2013

Releyendo el proceso bolivariano revolucionario en clave de "Libro Azul"

“En creer que Gobierna porque manda prueba ya que piensa poco. En sostener que sólo por la ciega obediencia subsiste el Gobierno prueba que ya no piensa”.
(Simón Rodríguez)

1.- LA PARTIDA FISICA DE CHAVEZ ACELERÓ LA CRISIS IDEOLÓGICA: NO SE ABORDA CON RIGOR LA TRANSICIÓN SOCIALISTA.
Creo que aún se vive un severo desajuste psicosocial con efectos políticos claros entre quienes apoyaban o adversaban a Chávez. Su centralidad política durante 14 años, su estilo de liderazgo, su pensamiento y acción, sus implicaciones para Venezuela y el Continente, así como su interpretación de su estilo de conducción, que sigo denominándola respaldándome en Gramsci (contra quienes reaccionan con desparpajo) como una forma sui generis de Cesarismo Progresista(ii).
Una revolución que merece portar su nombre como “revolución” (iii), no se mueve bajo concepciones funcionales del equilibrio a secas (estabilidad, orden, ley); se trata incluso de pensar en cómo avanzar a través de desequilibrios dinámicos, de tensiones, conflictos y antagonismos, para lograr el “cambio estructural” en medio de la más severa oposición de las fuerza nacionales e internacionales de la derecha.
La alta dirección política no parece dar cuenta del importantísimo papel de una fuerza dirigente revolucionaria en el cambio estructural, pues de su cualificación política y de su densidad teóricadepende en gran medida su eficacia histórica para transformar las relaciones sociales y las formas de vida que pretende superar.
El asunto es que pareciera que nadie quiere despejar que hay conflictos de grupos, sectores y de clases involucrados en el proceso bolivariano revolucionario; que en el seno mismo del llamado “proceso” hay sectores que no quieren acelerar el avance revolucionario: ¿Derecha endógena?, ¿Boli-burguesía? ¿Cleptocracia roja-rojita? ¿Populismos reformistas? ¿Adequidad?
No se trata de un simple “caos” entendido como “entropía” y “desorden absoluto” de un “sistema complejo dinámico adaptativo” (estos son simples analogías y eufemismos), de la extrapolación de conceptos de la termodinámica o de la teoría de sistemas para abordar un “fenómeno revolucionario”, con sus contradicciones internas, su marea de flujos y reflujos (iv):
“El Proyecto Nacional Simón Bolívar propone la fijación de un horizonte de tiempo máximo de veinte años, a partir del comienzo de las acciones transformadoras de la situación inicial, para que los actores y las acciones se ubiquen en el objetivo estratégico.” (Libro Azul; p. 22)
“Sin embargo, el proyecto admite la existencia de una región posible que trasciende el horizonte máximo definido, es decir, ubicada más allá del objetivo estratégico y que constituye la “razón total” del proceso. Llamaremos a esta región-escenario la utopía concreta robinsoniana. “Utopía concreta” porque es la parte del sueño que puede ser traída a la realidad, alcanzable a la vista de las leyes de transformación situacional. Y “robinsoniana” porque ya era vislumbrada por el Maestro Simón Rodríguez en sus escritos de mediados del siglo pasado: “No es sueño ni delirio, sino filosofía, ni el lugar donde esto se haga será imaginario, como el que se figuró Tomás Moro; su utopía será, en realidad, la América”.
¿De dónde sale en el “Libro Azul” este cuestionamiento del pensamiento utópico de Tomas Moro y su re-significación específica por Simón Rodríguez en sus “Sociedades Americanas”?
¿De dónde sale esa “utopía concreta” y esta noción de revolución como “transformación situacional”? ¿De las lecturas de “Planificación de Situaciones” cuyo autor es Carlos Matus (v) por parte de Hugo Chávez?
¿Qué hacemos con la figura de Simón Rodríguez?, que a decir de J.D. García Bacca en sus referencias biográficas a Sociedades Americanas señala:
“Don Simón Rodríguez era un verdadero reformador, cuyo puesto estaba al lado de Owen, de Saint-Simon y de Fourier. Hombre de genio, independiente y observador, nacido y formado por sí mismo...”. Testimonio de J. V. Lastarria, quien conoció a Simón Rodríguez en casa de Andrés Bello, en Santiago (BSR, pg. 66).
¿Dijo usted “Socialismo Utópico”, término que comenzó por una caracterización histórica de las insuficiencias primigenias del ideario socialista para transformarse en la lamentable descalificación o acentuación de valor negativo, elaboración de Marx y Engels y continuada por quienes hacen gala de un dogmatismo estéril, que pontifica desde los guiones del marxismo burocrático soviético? (vi)
¿Acaso debemos imitar servilmente al “Socialismo Científico”, el “Materialismo Histórico”, o quizás una nueva versión del “Socialismo del siglo XXI” (¿Cuántas versiones tenemos: Dieterich, Meszaros, Lebowitz, Rauber, Harnecker, Borón, Moulian, Katz?, elaborado exclusivamente por algún genio intelectual o escuelas científicas que difunden una nueva fórmula desacoplada del mundo de vida y de las experiencias de lucha de quienes aparecen referidos como “sujetos del cambio”? ¿Se trata de un Socialismo “llave en mano”?
Quizás habrá que recordar el pensamiento de Simón Rodríguez: “un cuerpo con el alma de otro sería un disfraz de carnaval; y cuerpo sin alma, sería un cadáver”. ¿Reproducción del colonialismo intelectual (Orlando Fals Borda dixit?
El problema por cierto no es imitar, adaptar, asimilar y acomodar (Piaget dixit), sino hacerloservilmente. ¿Qué quería decir el tan manoseado maestro Rodríguez con la crítica al servilismo mental? Quizás algo semejante a lo dicho por Ingenieros: “La revolución socialista rusa es un experimento cuyas enseñanzas deben ser aprovechadas, sin que ello importe creer que es un modelo cuyos detalles convenga reproducir servilmente en cualquier otro país.” (José Ingenieros, 1921)
Hay que adaptar crítica, activa y creativamente, hay que razonar y no simular que se entiende. Ya lo decía: “Tomen lo bueno —dejen lo malo— imiten con juicio— y por lo que les falte inventen” (Simón Rodríguez).
A eso se refería Rodríguez cuando decía: ¡O Inventamos o Erramos! La juiciosa “imitación” (adaptar, acomodar, crear, contextualizar, situar), implica una severa dosis de “Moral y Luces”, implica “adaptación activa y apropiación selectiva”, un proceso creativo de asimilación/acomodación de ideas, valores y prácticas en las estructuras significativas propias del mundo de vida y las experiencias de lucha de los sectores populares de Nuestra América, producto de la puesta en práctica de las ideas; evaluando y corrigiendo sus deficiencias, dando cuenta de sus aciertos y fracasos:
“La América está llamada (si los que la gobiernan lo entienden) a ser el modelo de la buena sociedad, sin más trabajo que adaptar. Todo está hecho (en Europa especialmente). Tomen lo bueno —dejen lo malo— imiten con juicio— y por lo que les falte inventen”. (Simón Rodríguez)
¿Modernidad eurocéntrica? ¿“Descolonización Transmoderna”? en Simón Rodríguez. Un debate que se abre: ¿Dificultad para superar el “discurso segundo europeo” (José M. Briceño Guerrero (vii) dixit), imposibilidad para dar cauce afirmativo al proceso histórico-específico de liberación nacional y social?
Pensamos, que se trata de un claro llamado a la adaptación activa en un contexto de la “transculturación antagonista” (viii), de crítica y creación liberadora. Nada de calcos y copias, de adaptaciones librescas o doctrinarias.
Ser originales, entones no implicaba “inventar la rueda ni el agua tibia”, sino en saber adaptar a nuestras propias necesidades, significaciones, aspiraciones y esperanzas, las realizaciones del pensamiento crítico de otros círculos civilizatorios, culturales y nacionales: “Aceleración Evolutiva” lo llamaría el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro (ix), al contrario de la vía de la “Modernización refleja, dependiente y truncada”, que ha caracterizado el discurso de las elites y su “Proyecto de Modernidad”.
No se trata, entonces, de modernización imitativa (Calcar y Copiar, ni siquiera de seguir el guion de los “Socialismos Burocráticos”) sino de afirmar dinámicas de autonomía ético-cultural, intelectual y política; de cambio estructural y liberación descolonizadora, reconociendo incluso, que en muchas visiones de la autodeterminación y la independencia se reproducen las gramáticas de la auto-colonización o del colonialismo interno (Stavenhagen dixit) (es decir, se colea el dominio del registro imaginario y simbólico del Amo Colonial o la identificación segunda con el ideal proyectado o con la potencia de turno: “De seamos como el Che, pasamos a seamos como los Chinos. Maestro: ¿Y qué son los Chinos? Querido discípulo: lea las resoluciones de la III reunión plenaria del Comité Central del Partido (x)).
¿Quiénes han analizado críticamente el Programa de la Patria y el “Golpe de Timón” en clave interpretativa de descolonización del pensamiento crítico o inversamente, como expresión de inercias, sedimentaciones y rezagos colonial-desarrollistas? ¿Acaso Chávez era ajeno o no experimentaba las tensiones propias de la transculturización antagonista? ¿Cómo compatibilizar el Eco-Socialismo con lograr convertir a Venezuela en un país-potencia, dentro de la gran potencia del polo regional de poder latinoamericano y caribeño?
Tampoco es tan simple este proceso como “soplar y hacer botellas”. El Socialismo nuestro-americano ni se calca y ni se copia, ni se decreta ni cae del cielo (tampoco hay un Platón del socialismo que ha llegado a contemplar sus “formas puras”, como algunas capillas ideológicas pretenden). Si el socialismo fuese una doctrina prefabricada, para ser importada y pasar por las diferentes etapas de la “sustitución de importaciones ideológicas” seriamos simples idiotas culturales que ejecutan un guion en un marco de significación y sentido completamente establecido en una tradición fosilizada.
El socialismo sería soló un teatro de máscaras, con una total ausencia de interpretación abierta y de creación de nuevas experiencias y significaciones sociales, simple repetición de la tradición convertida en “fetiche del revolucionario” al modo del dogma a ser venerado religiosamente (Marx/ismo, Lenin/ismo, Stalin/ismo, Mao/ismo, Guevara/ismo, Chávez/ismo).
De manera que hay que comprender crítica y radicalmente el sentido de la relación entre heterodoxia y tradición:
“Porque la tradición es, contra lo que desean los tradicionalistas, viva y móvil. La crean los que la niegan para renovarla y enriquecerla. La matan los que la quieren muerta y fija, prolongación de un pasado en un presente sin fuerza, para incorporar en ella su espíritu y para meter en ella su sangre.” (Mariategui dixit) (xi)
“Toda doctrina revolucionaria actúa sobre la realidad por medio de negaciones intransigentes que no es posible comprender sino interpretándolas en su papel dialéctico. Los verdaderos revolucionarios, no proceden nunca como si la historia empezará con ellos. Saben que representan fuerzas históricas, cuya realidad no les permite complacerse con la ultraísta ilusión verbal de inaugurar todas las cosas.”
“Los revolucionarios encarnan la voluntad de la sociedad de no petrificarse en un estadio, de no inmovilizarse en una actitud. A veces la sociedad pierde esta voluntad creadora, paralizada por una sensación de acabamiento o desencanto. Pero entonces se constará, inexorablemente, su envejecimiento y su decadencia. La tradición de esta época, la están haciendo los que parecen a veces negar, iconoclastas, toda tradición. De ellos, es, por lo menos, la parte activa. Sin ellos, la sociedad acusarla el abandono o la abdicación de la voluntad de vivir renovándose y superándose incesantemente.”
De manera que las vías específicas de los socialismos nuestro-americanos admiten caminos y contenidos diversos, recorridos por diversas composiciones sociales, culturales y de clase; como partituras abiertas a ejecuciones creativas y flexibles, aún bajo la clara aceptación de las experiencias específicas que enriquecen la “tradición revolucionaria” construida en la dialéctica social de civilizaciones, culturas y naciones (xii) que señala la necesaria superación de sistemas socio-económicos basados en la explotación del trabajo asalariado y la propiedad privada de los principales medios de producción, sistemas organizados políticamente por la dominación de las elites y oligarquías.
Por tanto, no se trata de la aplicación mecánica de una “teoría revolucionaria universal” (“gran teoría revolucionaria”), depositada en la cabeza de no se sabe que genio o caudillo de alguna capilla ideológico. Se trata de otro tipo de experiencias labradas en la conjunción de las experiencias de lucha de los sectores subalternos con las tradiciones revolucionarias, involucrando la creación y la construcción abierta de conocimientos del bloque social y político (xiii) de los explotados, dominados y oprimidos en las tareas de fecundar conocimientos y saberes revolucionarios nacidos desde su propia experiencia histórica. Ciertamente, no se trata de partir de cero, pero tampoco de aplicar recetas. “Ni inventar la rueda o el agua tibia, ni aplicar un Dogma Socialista”.
Recordemos como el principal líder de lo que a la postre sería AD: Rómulo Betancourt, se refería peyorativamente (en tiempos de ORVE), a una izquierda revolucionaria que se basada en su referencia permanente a la revolución rusa, practicando un espíritu de “sectarismo” y de rigidez en su “doctrinarismo”; eran en la sintética frase del entonces Betancourt: “Palabreros y Perezosos”.
2.- A LA IZQUIERDA DOGMATICA Y SECTARIA, ¡NI UN TANTICO ASÍ!:
La referencia provocadora a Betancourt, en su estadía histórica en el Partido Comunista de Costa Rica (uno de los más heterodoxos del momento) puede servir de pretexto paradójico (para las lecturas simples: desafortunado) para señalar un problema real.
Una izquierda libresca, sin contacto efectivo con las necesidades sentidas y aspiraciones presentes en el imaginario popular, presupone que un pueblo “ignorante” debe ser conducido por los maestros marxista-leninistas a la “verdad revolucionaria”.
Mientras persista este gesto platónico (xiv) en la izquierda: el pueblo viendo sombras en la caverna; y el Gran Otro, liberado de toda cadena; así se mantendrá la raíz de la concepción bancaria de la pedagogía política revolucionaria (Freire dixit).
De allí se derivaría toda la arrogancia de quienes saben porque manejan “el auto-movimiento del concepto” (los “intelectuales revolucionarios”), mientras las clases subalternas, a veces sólo intuye con prenociones y sistemas de señales, pero la mayor parte de las veces aparece revestido de engaño, “mentiras del clero” y alienación. Pues ni tan calvo ni con dos pelucas (xv).
La división social de trabajo capitalista reproduce de cabo a rabo la separación entre trabajo intelectual y trabajo manual, así como la naturalización de la separación entre gobernantes y gobernados. Una revolución radical cuestiona precisamente el carácter o la condición de “naturaleza a-histórica” de tales separaciones. Este proceso postula el paso adelante en el ejercicio de la democracia participativa en diferentes esferas de la vida social. Para un desarrollo multilateral de las capacidades y facultades del ser genérico no puede partirse de la tesis política que reproduce la “división social y jerárquica del trabajo”. La diferenciación de funciones no implica necesariamente la jerarquización centralizada de una función de mando. El “calco y copia” de la función de mando centralizada burocráticamente inhibe la construcción del poder popular con grados de autonomía intelectual, moral y política. Se sigue concibiendo el poder popular como “correa de transmisión” (xvi).
Una izquierda cavernaria, “palabrera y perezosa”, termina siendo superada políticamente (para desgracia de la vida de los trabajadores y del pueblo venezolano), por el “reformismo adeco” o sus variantes. Betancourt puso a prueba la terrenalidad de su pensamiento y su adaptación del “Marxismo de tierra caliente” (Picón Salas dixit) encalló estrepitosamente en el reformismo socialdemócrata, mientras la izquierda “perezosa y palabrera” intento “imitar servilmente”, con las excepciones del caso, a la Revolución Bolchevique (ya en tiempos de hegemonía estalinista-1934 en adelante); luego, a la Revolución Cubana-1959 (con un encandilamiento ideológico que los llevo a olvidar sus propias experiencias de lucha, sus corrientes históricas afincadas en sus propios pies y cabezas).
Por tanto, en Nuestra América, es preciso recrear una forma de interpretación del marxismo y de teoría crítica mucho más abierta, imbricada en las matrices histórico-culturales labradas en el proceso de resistencia e insurgencia, lo cual implica desgarrarlo en gran medida de su tronco eurocéntrico. Habría que someter a una hermenéutica inter-cultural a la teoría crítica anticapitalista de procedencia eurocéntrica, más que imitarla.
El lamentable predominio del “calco y copia” y la apología de los manuales de marxismo-leninismo soviético, han sido los peores lastres de la tradición ortodoxa. Obviamente, el contrabando ideológico estaba montado desde las propias actitudes auto-colonizadoras. Con esas creencias rígidas, estereotipadas, no podía empujarse al pueblo a “tomar el cielo por asalto”.
Los nuevos pastores estaban predicando “un cuerpo sin alma”, más que exorcizar al colonizado de la posesión colonizadora. Reproducían con su gesto de “intelectuales revolucionarios” el llenado de ideas, valores e ideales (pedagogía del opresor en el cuerpo del colonizado). Como decía Simón Rodríguez: “un cuerpo con el alma de otro sería un disfraz de carnaval; y cuerpo sin alma, sería un cadáver”.
Las voces y experiencias terminaban aplanadas, laminadas, colocadas bajo la supervisión de los “ingenieros del alma”: los burócratas de partido y los pedagogos de la revolución correcta, cualquier matiz o diferencia de interpretación era un síntoma desviante, cualquier interpretación innovadora no era signo de potencia y opciones no imaginadas, sino señal de traición; en fin, en vez de diálogo polémico que problematiza en el seno de una intersubjetividad que aprende y se enriquece en la lucha común, se hacía apología de los dogmas del llamado por Bruno Rizzi “colectivismo burocrático” (xvii).
De manera que ante esta incapacidad de hegemonizar a los sectores populares por parte de la izquierda cavernaria, fue Chávez y el proceso revolucionario bolivariano los que reactivaron un imaginario posible para la liberación nacional y social, en una época marcada por la conjunción entre la tesis del fin de la historia (Neoliberalismo) y la tesis del quiebre de los meta-relatos (Posmodernismo), entre ellos, el del convencional discurso de la emancipación “marxista revolucionaria” instituida en las experiencias del Socialismo Burocrático, ya sea a nombre de la experiencia del marxismo-leninismo-ortodoxo (de corte estalinista), ya sea a nombre de la promesa trotskista de la restauración del “marxismo revolucionario”. La izquierda doctrinaría lucía muda ante el debate sobre la “crisis de la modernidad”, y en vez de asumirlo, utilizó lo más diversos epítetos para enredarse en la polémica con el eurocentrismo posmoderno. Pero la raíz del asunto era otro: salir de la agenda de la modernidad/posmodernidad en clave eurocéntrica implicaba reconocer el papel constitutivo de la colonialidad/colonización.
¿Se reflexionó acaso desde la izquierda venezolana, de modo orgánico sobre qué tipo de condiciones permitirían la transición al socialismo en el país en este contexto tan adverso? La mayor parte de la izquierda buscaba un espacio de supervivencia dentro del sistema populista de conciliación de elites, ya sea en las maniobras trepadoras del más burdo pragmatismo, ya sea con un doble discurso ético-político, que encubría las ambiciones terrenales de formar parte activa de la “Elite en el Poder”.
Así mismo, desde la superviviente “izquierda revolucionaria” fue tan fuerte el lastre del esquema dogmático en la izquierda pro-soviética, que ante cualquier innovación o creación, le seguía un epíteto, una fractura, y una mayor dispersión. La izquierda revolucionaria venezolana ha tenido un fuerte bloqueo para entroncarse con las corrientes históricas populares, pues el eje que ordena su praxis política sigue siendo la interpretación ortodoxa marxista. No es casual que gran parte de los portavoces de esa izquierda revolucionaria sonrieron cuando a la pregunta de la periodista Vanesa Davies a Fidel Castro sobre el significado del socialismo del siglo XXI, este le contesto amablemente: -el comunismo-. Leamos parte de este documento (xviii):
“Mario Silva.- Ya el capitalismo no es viable, simple y llanamente. O sea, ni siquiera como arma de…
Fidel Castro.- Pertenece a la prehistoria.
Mario Silva.- Exacto.
Fidel Castro.- Resulta que Marx tenía toda la razón.
Vanessa Davies .- ¿Pero el socialismo pertenece a la prehistoria también?, como dicen sus adversarios.
Fidel Castro.- No, es lo único… ¿Que es el socialismo?, es una pregunta que tenemos que hacernos.
Vanessa Davies.- ¿Qué es el socialismo para usted ahora, siglo XXI?
Fidel Castro.- ¿Para mí?, el comunismo, el que el propio Marx definió como comunismo: de cada cual según sus posibilidades, a cada cuál según sus necesidades. Claro que estarán por definir cuáles son las necesidades, no las de un avión ni un barco para andar por el mundo pescando y gastando todo el combustible. ¿Eso es de los hombres inteligentes? ¿Te imaginas?, ¿de los hombres y las mujeres inteligentes? -vamos a recordar aquello que dice Chávez, sin cambiar el idioma. Sí, porque yo trato de ahorrar palabras, si en cada una de las cosas tengo que decir los científicos y las científicas, el otro y la otra, se me enreda más de lo que es ya de por sí enredado el modo de explicar las cosas.
Andrés Izarra.- Comandante, yo quisiera virar un poco la atención sobre Venezuela.”
Quizás la anomalía salvaje de Chávez fue navegar en medio de tantas corrientes socio-ideológicas turbulentas, manteniendo su propio perfil, su acento, su singular propuesta de transformación, lo cual implicó amarrarla necesariamente a su exclusiva línea de acción política.
Quizás su mayor debilidad, fue suponer que había posibilidad de transitar hacia una homogeneidad ideológica sin parte divergente, suponiendo que era posible conjugar, en las nuevas condiciones de la hegemonía neoliberal, un proceso de democratización del poder recreando una variante de la utopía, de la “razón total”; es decir, no tomar en cuenta que era momento de la conjunción entre la propuesta socialista y la reinvención de la democracia radical en un contexto pluricultural.
Quiéralo o no, consciente o no, los atributos carismáticos de Chávez no pudieron superar la tentación de la voluntad del “hombre fuerte”; es decir, expresar en medio de las esperanzador proceso de liberación, los rasgos cesaristas de un sistema de conducción política. No habría que esperar su partida física para dar cuenta de las cegueras que genera la diseminación del culto al legado de gigante Chávez. ¿De cuál legado me hablan? (xix)
Una dirección colectiva puede multiplicar esta debilidad si supone que no hay nada que cambiar en el estilo político de dirección que forma parte del legado práctico de Chávez, omitiendo el debate sobre la democracia radical, participativa, deliberativa y protagónica en el seno del GPP y el PSUV. Allí se mostrarán los límites de la heterodoxia posible en el seno de la revolución.
¿Quién osa a cuestionar a algunas ideas o planteamientos de Chávez manteniéndose en el seno de la revolución? La respuesta a esta pregunta marca un punto de extrema relevancia para comprender la relación entre lo que ahora se denomina “Chavismo” y su capacidad de auto-reflexión crítica sobre las relaciones de poder que está construyendo en su seno.
En los años 90, cuando se derrumbaba la URSS, muchos perdieron las coordenadas existenciales de orientación básica, y es allí que emerge la Revolución Bolivariana: ¿Se trataría acaso de un Nacionalismo revolucionario anacrónico y demodé?
La revolución bolivariana irrumpe en una historia sedimentada por la “subcultura de la adequidad”, por un reformismo distributivo de la renta petrolera que logró por muchos años construir los sentidos hegemónicos del mundo popular mientras una izquierda revolucionaria cada vez más fosilizada (xx) se divorció por completo de la más básica forma de expansión de su lucha: el trabajo reivindicativo y político de masas, palpar “desde muy de cerca” y “desde dentro” los rumores de calle, las rebeliones latentes y abiertas del mundo de vida popular.
La izquierda de grupúsculo, deslizándose en un fallido “grupo en fusión” que se repliega en actitud sectaria, tan grandilocuente en sus declaraciones retóricas, medía su ineficacia de manera proporcional al grado de mistificación de sus fantasías ideológicas. Allí se utilizó el dogma como refugio, para no sublimar ni la derrota política, ni la deficiencia inherente de cualquier esquema teórico que pierde su vinculación a una praxis situada.
No por casualidad, Betancourt y su círculo de policías ideológicos más cercanos, disfrutaban de las batallas verbales de una izquierda sin voluntad ni capacidad de amenazar con trastocar los centros estratégicos del poder, sin capacidad de expansión hegemónica, llegando a ofrecer una suerte de “puente de plata” para arrepentidos, sobre todo para canalizarlos en el campo de la “bohemia cultural”. Pero a diferencia de la “subcultura de la adequidad”, Simón Rodríguez decía: “Yo no quiero que me den, sino que me ocupen”; de allí que también sea preciso reconocer que la fuerza de la Autoridad Republicana es fundamentalmente moral y ético-cultural.
El descrédito ético-cultural de la izquierda perezosa supuso decir no a cualquier síntoma de rectificación de los errores en el seno de las concepciones revolucionarias dominantes. Pero sin rectificación, la izquierda se estancó. ¿Cuál es la relevancia de este tema? ¿No será precisamente este estancamiento en el pensamiento crítico de izquierda, lo que explica (en cierta medida) el estancamiento en el avance de concepciones que le den densidad a políticas para la transición al socialismo en la actualidad?
Ni a golpe ni a porrazos (coerción), ni desplegando el poder de la Tesorería Nacional (consensos utilitarios) se logrará avanzar un diminuto paso al socialismo. El asunto no es ni siquiera de trasplantar una ideología (injerto socialista), sino de una profunda reforma intelectual y moral en el campo de la izquierda. No hay “Escuela de Cuadros” que pueda tramitar este problema si se omite un pequeño detalle:
“La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ej., en Robert Owen). La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.” (xxi)
¿Dónde está esa actividad humana que hace que cambien las circunstancias y que llama a que los propios educadores, los propios dirigentes, los propios cuadros de mando puedan concebirse y entenderse racionalmente como parte de una praxis revolucionaria? Estudiar y luchar era algo más que una consigna. Si la revolución fuese simple reparto pragmático de bienes y servicios, entonces el capitalismo podría perforar la “conciencia revolucionaria” a partir de un eficaz “consenso socialdemócrata-reformista”: el Estado distributivo.
La pregunta es si el Socialismo es: ¿Reforzar la conducta de reparto de “satisfactores” asociados al modo de vida consumista propio del capitalismo (reformismo)? ¿Reforzar la conducta de administración de consignas y dogmas del socialismo burocrático (revolución en clave de siglo XX)?
Si la revolución fuese simple administración de dogmas y consignas de lucha por parte de una capilla revolucionaria, entonces el capitalismo podría desatar toda su batería cultural, educacional y mediática para mostrarnos que estamos ante los signos de una nueva barbarie; es decir, ante un movimiento de corte reaccionario que habla en clave de revolución.
De manera que hay varios peligros en el laberinto: el reformismo distributivo es uno de ellos, pero lo es también el dogmatismo y el sectarismo de la vieja izquierda cavernaria. No se combate el capitalismo con una recreación del estalinismo más ramplón. Tampoco con el mayor pragmatismo del siglo XXI: el modelo chino.
Los “socialistas chinos” dan su respuesta: “enriqueceos y consumid” (xxii). De la comuna popular Chili ying pasamos a la más extrema modernización capitalista bajo control de un partido-único; otros lo llaman, pasaje al socialismo a paso de tortuga, montados en el cohete capitalista.
Al parecer ni la unilateral reafirmación de los estímulos materiales, ni la unilateral apelación a una moral compulsiva, con estímulos que se remontan a los “sábados rojos” y la “emulación socialista”, pueden hoy dar cuenta de los requerimientos para una ética, una estética, una afectividad y una sensibilidad que intenten “cambiar de raíz la vida misma troquelada por el sello de la vieja sociedad capitalista”. Es en este contexto, que es preciso hacer un llamado de carácter dramático por levantar una plataforma de opciones post-capitalistas. Como se dice en lenguaje de calle: ¿Hay con qué?
El “crepúsculo del deber” de la contemporaneidad, hace añicos cualquier apelación a los manuales donde circulaban aquellos llamados al “código moral del constructor del comunismo”. Hoy la revolución se escribe mucho más en clave de obra abierta y creativa, de conocimientos construidos desde una “ética de la liberación” que de una programática ideológica cerrada. En el terreno político, habría que diferenciar el concepto de hegemonía de la dominación-coerción-compulsión, porque mientras en la última, como diría Rodríguez “por la fuerza física consigue un Rey que sus vasallos le obedezcan”; por la hegemonía, la autoridad de la República “reposa sobre las costumbres”.
¿Sobre qué base reposa la autoridad en los Socialismos Burocráticos del siglo XX? ¿Sobre una espantosa compulsión y obediencia al centro de mando burocrático que guía a la sociedad? ¿Reposa acaso el socialismo burocrático en la democracia socialista, participativa y protagónica?
De manera que la crítica es doble: hacia el capitalismo neoliberal del siglo XXI, pero también hacia una falsa alternativa, que consiste en repetir los peores caminos y metas del Socialismo Burocrático-Autoritario.
Cabe la pregunta: ¿Cuáles usos, costumbres y mentalidades ha sedimentado la revolución bolivariana en el pueblo que respalda a la revolución? ¿Capitalistas, neoliberales, desarrollistas, reformistas, socialistas, ecologistas, autoritarias, leninistas, estalinistas, democráticas, populistas? Ensalada ideológica, Minestrón político. Hay que clarificar criterios, de allí la importancia del debate teórico-ideológico que la alta dirección política ni estimula ni visibiliza.
Como señalo Simón Rodríguez: “En creer que Gobierna porque manda prueba ya que piensa poco. En sostener que sólo por la ciega obediencia subsiste el Gobierno prueba que ya no piensa”.
De manera que el Gobierno Republicano no puede perder su Auctoritas, su prestigio ante el pueblo, su liderazgo intelectual, moral y político, su capacidad de hegemonía democrática; si no es así, pues pierde su legitimidad política, y gobernar por la fuerza es el signo más evidente de la llegada a un quiebre de cualquier forma de democracia. Y aunque hay quienes piensen que es posible sacrificar un tanto de libertad por otro tanto de seguridad material, el asunto es pensar en un escenario donde se sacrifican ambas por un conformismo estéril que liquida de cabo a rabo la potencia del poder constituyente.
En el terreno de la seguridad material, lo fundamental que sigue presente en el Programa de la Patria y asumido previamente por Simón Rodríguez es que una sociedad no puede olvidar que “La enfermedad del siglo es una sed insaciable de riqueza”.
La fuente espiritual de impugnación de la codicia material está presente en su pensamiento. No hay que apelar exclusivamente a los códigos de las religiones o las metafísicas. La clave es comprender que el capitalismo se mueve por la lógica de la acumulación por la acumulación misma, en un sistema de explotación del trabajo asalariado; separando a los trabajadores del control de sus condiciones de producción inmediatas: medios de producción económicos, pero además políticos, culturales y comunicacionales. Mírese al globo y encuéntrese lugar donde esto no ocurre.
Por tanto: “Una revolución política pide una revolución económica”; pero ésta no es exclusivamente materia de técnica o codicia material, sino de “Moral y Luces”.
¿Cuánto hemos avanzado en el proceso de radicalización de nuestra ilustración, de nuestra modernidad singular (Ciencia, Técnica, Humanidades, formación en valores Republicanos) y de recuperación de la fibra moral y ética de la Sociedad Venezolana? ¿Dónde quedó esta promesa de la Revolución Bolivariana?
¿Cómo avanzar en un proceso de descolonización de los imaginarios, que permita repensar a fondo la soberanía política y la independencia económica desde una revolución ético-cultural, respetando una sociedad democrática, participativa, protagónica, multiétnica y pluricultural, sin dogmatismos ideológicos ni intolerancias religiosas?
Y si de revolución democrática y socialista se trata: “El Curso natural de las cosas es un torrente que arrastra con lo que encuentra y vuelca lo que se le opone. (Heraclitiana). Esta fuerza es la que hace las revoluciones: los hombres que figuran en ellas son instrumentos de la necesidad. Son ACTORES, no AUTORES. Abramos la historia; y por lo que aún no esté escrito, lea cada uno en su memoria”. (Simón Rodríguez)
Decía Rodríguez, “Abramos la historia, lea cada uno en su memoria”:
“La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.Y cuando éstos se disponen precisamente a revolucionarse y a revolucionar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal. Así, Lutero se disfrazó de apóstol Pablo, la revolución de 1789-1814 se vistió alternativamente con el ropaje de la República Romana y del Imperio Romano, y la revolución de 1848 no supo hacer nada mejor que parodiar aquí al 1789 y allá la tradición revolucionaria de 1793 a 1795. Es como el principiante que ha aprendido un idioma nuevo: lo traduce siempre a su idioma nativo, pero sólo se asimila el espíritu del nuevo idioma y sólo es capaz de producir libremente en él cuando se mueve dentro de él sin reminiscencias y olvida en él su lengua natal.” (Carlos Marx- 18 Brumario de Luis Bonaparte)
¿Seremos estos principiantes atados al viejo idioma revolucionario? ¿Acaso vamos a parodiar servilmente los conceptos y categorías de Marx, de la revolución rusa o de la revolución cubana? ¿Seremos entonces palabreros, cavernarios y perezosos?
Por otra parte: ¿Podrá la revolución bolivariana en tanto que revolución democrática y socialista, parir el espíritu del nuevo idioma: un nuevo pensamiento y praxis nacional-popular descolonizadora, sin las reminiscencias de la lengua natal de la subcultura adeca y capitalista?
Quiere decir: ¿Sin la fraseología desgastada, sin los clichés que inhiben el pensamiento crítico, sin las pedagogías políticas de la opresión, sin mentalidades que refuerzan la hegemonía ideológica del Estatismo Autoritario (xxiii), sin el sectarismo de la izquierda burocrática?
Sin compartir un rígido determinismo histórico que coloca los sujetos colectivos como simples soportes de procesos que los desbordan en su capacidad de sujetos-agentes del cambio, es importante reconocer que una revolución no depende de caprichos individuales ni de voluntarismos ciegos (xxiv):
“El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico.” (xxv)
De manera que el pensamiento y la acción conforman juntos la praxis (reproductora/transformadora), donde es posible evaluar y corregir la orientación, el contenido y los alcances de la voluntad colectiva consciente, guiada por fines, valores y objetivos, en un cuadro de condicionamientos que le ofrecen límites y/o posibilidades estructurales.
¿Qué tipo de discurso socialista se articula con base al sistema de valores constitucionales? ¿No es posible constatar el permanente contraste entre las retóricas socialistas revolucionarias del marxismo ortodoxo y su desencuentro con el espíritu, propósito y razón de los principios y valores contenidos en la Constitución? ¿Sera preciso pasar a un nuevo momento o mediación constituyente? En este contexto señala Engels en su “Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía alemana” (xxvi):
“Las colisiones entre las innumerables voluntades y actos individuales crean en el campo de la historia un estado de cosas muy análogo al que impera en la naturaleza inconsciente. Los fines de los actos son obras de la voluntad, pero los resultados que en la realidad se derivan de ellos no lo son, y aun cuando parezcan ajustarse de momento al fin propuesto a la postre encierra consecuencias muy distintas a las propuestas. Por eso, en conjunto, los acontecimientos históricos también parecen estar presididos por el azar. Pero allí donde en la superficie de las cosas parece reinar la casualidad, ésta se halla siempre gobernada por leyes internas, y de lo que se trata es de descubrir estas leyes.
Continúa Engels (xxvii): “Por tanto, si se quiere investigar las fuerzas motrices, consciente o inconscientemente, -y con hasta frecuencia inconscientemente- que están detrás de estos móviles por los que actúan los hombres en la historia y que constituyen los verdaderos resortes supremos de la historia, no habría que fijarse tanto en los móviles de los hombres aislados, por muy relevantes que ellos sean, como en aquellos que mueven a grandes masas, a pueblos en bloque y, dentro de cada pueblo, a clases enteras; y no momentáneamente en explosiones rápidas, como fugaces hogueras de paja, sino en acciones continuadas que se traducen en grandes cambios históricos. Indagar las causas determinantes que se reflejan en las cabezas de las masas que actúan y en la de sus jefes –los llamados grandes hombres– como móviles conscientes, de un modo claro o confuso, en forma directa o bien bajo un ropaje ideológico e incluso divinizado”.
¿Cuáles son en Venezuela y en Nuestra América los móviles que mueven a grandes masas, a pueblos en bloque y, dentro de cada pueblo, a clases enteras; y no momentáneamente en explosiones rápidas, como fugaces hogueras de paja, sino en acciones continuadas que se traducen en grandes cambios históricos? Cabe retener esta última frase de Engels: “(…) en forma directa o bien bajo un ropaje ideológico o incluso divinizado”.
3.- EL “NEO-CHAVISMO UTILITARIO”: SIN ARBOL DE LAS TRES RAÍCES Y SIN DEMOCRACIA SOCIALISTA NO SE PUEDE SALIR DEL ATOLLADERO.
Aquí despejamos con claridad el deslinde con los que, con apego apasionado, se definen al menos discursivamente como “Chavistas”, como si esto bastara para reimpulsar la revolución, cuando no han podido calibrar las consecuencias de lo que Marx denominó el velo del “culto napoleónico” (18 Brumario de Luís Bonaparte), la apropiación política por los sectores dominantes del “culto popular” a Bolívar; y los intentos de domesticar la potencia revolucionaria del héroe popular Chávez en un “chavismo institucionalizado y utilitario”:
“A medida que pase el tiempo y la perspectiva implacable de la historia se imponga por sobre las pasiones humanas, el 27N y el 4F, así como los hombres que participamos en estos hechos, nos iremos confundiendo en un solo punto vibrante sobre el horizonte, referencia ineludible para no comprender los sucesos que vendrán, a raíz de los cuales el pueblo venezolano recuperará su dignidad y labrará sus propios caminos en la lucha de la verdad”. (Hugo Chávez, Febrero-Marzo, Yare 1993) (xxviii)
“El “Chavismo” no existe. Venezuela ya está cansada de “ismos” y creo que nuestro pueblo ha madurado suficientemente desde el punto de vista político para que se le siga faltando el respeto. El despertar huracanado que sacude al país el 4 de febrero de 1992 es producto de la toma de conciencia colectiva, que ha permitido a los venezolanos convencerse de la tremenda fuerza soberana que poseen. Soy un convencido, desde hace bastantes años, que la historia tiene sus leyes generales que orientan la evolución de los pueblos y las naciones. Y muy poco es lo que el individuo de “carne, hueso y espíritu” puede hacer, para conducir tales corrientes arrolladoras. Mucho menos, puede un hombre pretender cambiar el curso de los acontecimientos históricos. Ya lo decía nuestro máximo Líder, el general Simón Bolívar en Angostura, por allá en 1819: En medio de este piélago de angustias no he sido más que un vil juguete del huracán revolucionario que me arrebata como a una débil paja…Así que llamar “Chavismo” al fenómeno colectivo pos-4F, reflejado en cientos y cientos de manifestaciones de rebeldía, de protestas pacíficas y violentas, que han resquebrajado al viejo régimen a nivel de las estructuras, creo que al menos significa menospreciar las capacidades de percepción de las realidades que ha adquirido nuestro pueblo en su desarrollo histórico.”
El deslinde es el siguiente: que el momento de la participación y el protagonismo popular asuma las tareas colectivas del cambio revolucionario; para no recaer en el culto al héroe inalcanzable que deriva en infantilizar a las masas populares (que no se afirman en el acto-poder sino en la orfandad política), en momentos cuando es cada vez más necesario que la “Moral y las Luces” abran la posibilidad de romper muchas cadenas de sumisión ante la realidad dominante del capitalismo. Como decía Simón Rodríguez: “Napoleón quería gobernar el género humano: Bolívar quería que se gobernara por sí y Yo quiero que aprenda a gobernarse”. (Simón Rodríguez. Sociedades Americanas)
De manera que como ha dicho Chávez, no hay que mantener al pueblo en un estado de minoridad(Pedagogía política del oprimido dixit). Así mismo, una cosa es percibir como desde la oposición se subestima a Maduro, otra subestimar la potencia plebeya huracanada del pueblo bolivariano en lucha organizada, con sus herramientas de organización y movilización conquistadas en estos últimos 14 años de flujos y reflujos del proceso popular revolucionario. Lo fundamental del legado revolucionario de de Chávez es que el pueblo aprenda a auto-gobernarse y que aprenda a salir de la minoridad, ¿No es esta acaso la mejor definición de Poder Popular?
Y si no quedara claro, en aquel entonces, la potencial mitificación del héroe Chávez, más adelante en su texto señala:
“Pienso más bien que algunos intelectuales del régimen (se refiere a la cuarta república) y otros que, sin darse cuenta, le siguen el juego, han estado arrimando su brasa a un proceso para tratar de distorsionar la realidad colectiva en mito, como una forma de apagar la llama de rebeldía, que ahora lleva encendida el alma nacional.”
Pues lo fundamental no era, en aquel entonces, para Chávez la personificación concreta del mito, su rostro, sino “(…) la llama de rebeldía que lleva encendida el pueblo-nación”, su comprensión como expresión de la “filosofía colectiva”: “(…) el único mito que está tomando forma en la psiquis del pueblo venezolano de fines del siglo XX es la prodigiosa invención de un país imaginario y posible; la creación de la utopía concreta que ya comenzó a motorizar las nuevas páginas de la historia venezolana. Es el mito del futuro.”
¿Cuál era ese mito, esa “utopía concreta”? La utopía concreta de Robinson, el despertar de revolución bolivariana: el árbol de las tres raíces, la conciencia histórica del pueblo de la necesidad de re-impulsar su lucha por la liberación social, nacional y continental. ¿Mito desgastado, utopía concreta debilitada, coja, débil científicamente? ¿Hay que permitir que el proceso revolucionario bolivariano, se convierta en un “chavismo utilitario e institucionalizado” o ante la ausencia del líder, recaer en los dogmas de la izquierda sectaria y doctrinaria? La revolución bolivariana (y el chavismo plebeyo) es utopía concreta, es reconocimiento del rostro del liderazgo, pero además es momento de protagonismo popular, es mito de movilización nacional-popular y revolución social. Bastaría leer algunas líneas de Mariátegui para reconocer la fuerza del mito (xxix):
“El proletariado tiene un mito: la revolución social. Hacia ese mito se mueve con una fe vehemente y activa. La burguesía niega; el proletariado afirma. La inteligencia burguesa se entretiene en una crítica racionalista del método, de la teoría, de la técnica de los revolucionarios. ¡Qué incomprensión! La fuerza de los revolucionarios no está en su ciencia; está en su fe, en su pasión, en su voluntad. Es una fuerza religiosa, mística, espiritual. Es la fuerza del Mito. La emoción revolucionaria, como escribí en un artículo sobre Gandhi, es una emoción religiosa. Los motivos religiosos se han desplazado del cielo a la tierra. No son divinos; son humanos, son sociales”.
Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la realidad y el poderío del pensamiento, debe reconocerse su emoción revolucionaria, la fuerza de la utopía concreta.
4.- EXALTAR EL PATRÓN CONSUMISTA ES PARTE DE LA AUTO-COLONIZACIÓN:
De manera, que las estructuras históricas de significación y de afectos revolucionarios de las prácticas sociales de grandes multitudes revelan los móviles de los actores sociales y políticos (sus necesidades radicales) como fuerzas colectivas, agentes portadores de pasión y voluntad (y conocimiento) cuya energía remite a enlazar significaciones y sentidos a los registros ideológicos, imaginarios y simbólicos. Decía tempranamente Marx: “Una revolución radical solo puede ser la revolución de necesidades radicales cuyos supuestos y cunas parecen precisamente faltar”. ¿Parecen faltar los supuestos y cunas de las necesidades radicales en los socialismos nuestro-americanos?
En la medida en que la revolución quede acotada al régimen de necesidades que impone la hegemonía ideológica del capitalismo mundial integrado, no se avanzara ni un milímetro en la superación del capitalismo. No se trata, por cierto, de negar la posibilidad de satisfacer necesidades sociales históricamente constituidas, pero es preciso tomar en cuenta, si la satisfacción de estas necesidades a través de los “satisfactores” (“objetos-valores-signos de consumo”) actualmente exaltados, permite avanzar en la consecución de los logros socialistas.
¿Reforzar las aspiraciones de “confort capitalistas”, nos lleva a los logros socialistas de buen vivir, a superar la dependencia material y espiritual de las importaciones de bienes, valores e ideales? ¿Cuál es el grado de conciencia socialista que se abona cuando se enfatiza exclusivamente los estímulos utilitarios y materiales? ¿Cuál es la frontera de producción y consumo, las pautas culturales de consumo que se refuerzan, se modelan socialmente y su impacto en la necesidad de reorganizar y recuperar el tejido productivo nacional? ¿Cuáles son los mitos de consumo que desplazan a la utopía concreta de Simón Rodríguez: la sociedad consumista-capitalista y el desarrollismo extractivista?
Decía Mariátegui: “La misma filosofía que nos enseña la necesidad del mito y de la fe, resulta incapaz generalmente de comprender la fe y el mito de los nuevos tiempos. "Miseria de la filosofía", como decía Marx. Los profesionales de la Inteligencia no encontrarán el camino de la fe; lo encontrarán las multitudes. A los filósofos les tocará, más tarde, codificar el pensamiento que emerja de la gran gesta multitudinaria. ¿Supieron acaso los filósofos de la decadencia romana comprender el lenguaje del cristianismo? La filosofía de la decadencia burguesa no puede tener mejor destino.”
¿En cuales mitos están depositando su fe las muchedumbres orientadas por el consumo de objetos para obtener confort y status de clase? ¿En qué satisfactores tienen depositadas sus aspiraciones, sus esperanzas y sus ideales las multitudes en Venezuela: en la decadencia del modo de vida capitalista? ¿En el Nuevo Socialismo de Nuestra América? ¿En el logro de avances socialistas? ¿En la transformación profunda de las pautas culturales para parir una sociedad justa, con bienestar y buen vivir?
5.- NO PODEMOS ENTERRAR EL LIBRO AZUL CON POLÍTICAS QUE NO SIEMBRAN NI MORAL NI LUCES:
De manera que el Libro Azul expresa no un antecedente dejado atrás, sino una base firme de reactivación de la utopía concreta, del mito político, la promesa de una gesta multitudinaria de la independencia y la posibilidad del post-capitalismo, interrumpida por una centuria de decadencia espiritual y moral, que en el siglo XX se aceleró gracias al “Excremento del diablo”, dada su apropiación, reparto y goce por los sectores dominante del país.
El “Estado mágico” (Coronil dixit) promovió desde su seno la aspiración de ascenso social vía consumo de satisfactores enlazados a pautas culturales de la americanización (ahora modelo de consumo global-china) y conquistas del estatus de los estratos altos; de allí surgió la mórbida acumulación delictiva de Capital (Brito Figueroa Dixit); es decir, los mismos fines de la acumulación por desposesión, pero bajo el amparo de la criminalidad organizada de cuello blanco. Esa es la clave del “Capitalismo rentístico-parasitario”.
Sin embargo, el Capitalismo orgánico, cuyo metabolismo social respeta el “orden, la ley y las buenas costumbres” de la “ganancia lícita” pareciera ser calificado implícita o tácitamente como un “capitalismo de ley y de buenas costumbres. ¿No es también un capitalista que explota y domina jerárquicamente sobre los trabajadores el “buen” capitalista? Bajo estos términos, el asunto es un tema de aplicación de la ley de la honestidad capitalista, de precios justos y de regulación de las pasiones desmedidas sin transformar de raíz la racionalidad del metabolismo social del Capital, sin transformar las relaciones sociales capitalistas dominantes.
6.- NO SE APLICA LA LEY INEXORABLE PORQUE HAY CORRUPCIÓN, ADEMÁS SE OLVIDA A CHÁVEZ: “LA LEY INEXORABLE ES LA IGUALDAD”:
Domingo Alberto Rangel planteó que bajo un Estado opulento, corrompido y caprichoso, podía convertirse en doce horas que necesita la luz de los cielos para alternar con las sombras, a un "peladito cantinflesco" en un “personaje aristocrático”. ¿Quiénes han sido los “peladitos cantinflescos” que ahora aparecen como “personajes aristocráticos”? ¿Se trata exclusivamente de “Cadivismo” o de SITME?
Dice DAR que desde hace cien años los sucesivos cabecillas de nuestra oligarquía han sido producidos por una incubadora milagrosa, la Tesorería Nacional. Es decir, son creación del presupuesto nacional. Una primera indicación de la importancia de la Tesorería nacional para el control y transparencia del origen y destino del presupuesto público.
Pero no solo allí, es en todo espacio donde pasa el “tubo matriz” de la renta petrolera donde se conectan los “peladitos cantinflescos”. De manera que estamos descubriendo el agua tibia: la especulación y la usura, por un lado; pero además la falta de aplicación de las leyes por la otra, y desde hace mucho tiempo.
¿Cuándo se remarcan inventarios o existencia adquiridas con dólares preferenciales, no sería mejor publicar con transparencia los nombres de las empresas beneficiadas, sus rubros y la lista de productos, para comprender su tasas especulativas, así como determinar los funcionarios del Estado que incentivan, o actúan, como cómplices colaboradores de circuitos económicos que podrían estar en manos directas de la propiedad social administrada por los trabajadores organizados y funcionando bajo los lineamientos de un Plan de Desarrollo de la Nación?
Vale la pena destacar aspectos literales de la propia opinión de DAR, ya que existen coincidencias entre quienes señalan a algunos de los nombres que aparecen en la lamentable polvareda que rodea hechos como la anterior crisis financiera, o la actual crisis de tráfico de divisas oficiales, que ahora denominan como “Cadivismo”, ha afectado en la médula, o peor aún, ha incubado una suerte de metástasis en las bases morales de la revolución bolivariana. La utopía concreta de Simón Rodríguez es destruida.
No olvidemos la advertencia crítica de DAR hacia la revolución bolivariana: “La oligarquía bolivariana es el más reciente brote de la vieja plantación burocrática venezolana”; y agregaremos, como de la misma manera hemos percibido en la historia a los “Amos del Valle”, la “Oligarquía del Dinero” y los “Doce Apóstoles” de CAP. En fin: una “Elite del poder” (Wright Mills dixit).
¿Es el destino inevitable de la revolución bolivariana conformar una “Elite de poder”, con su sector capitalista bolivariano, administrando el discurso del socialismo para marear al vulgo con una psicología colectiva de masas? ¿No vemos rondas de negocios, alianzas con grandes capitalistas, en sectores estratégicos como la industria, el comercio, la banca, el turismo y el petróleo? ¿No estamos avalando el capitalismo para manipular el discurso socialista para fines de legitimación utilitaria de masas? ¿Es eso socialismo?
Sobre la radical crítica a los manantiales de la nueva clase político-económica, podríamos referirnos al discurso del presidente Maduro cuando, al presentar la solicitud de habilitante, señaló lo siguiente en su intervención en la AN:
“(…) En una investigación se descubrió el funcionamiento de un conjunto, de grupos de esos que llaman la boli-burguesía regional; el caso del fondo chino, demuestran que el gobierno de este primer presidente chavista Nicolás Maduro, tengo la más férrea disposición de ir a la raíz del problema de la corrupción, y declarar cero tolerancia con la corrupción esté donde esté, aparezca como aparezca, del color que sea.”
n el mismo orden de ideas, en el texto de los periodistas cubanos Rosa Miriam Elizalde y Luis Báez titulado “Chávez Nuestro” se relata en las primeras páginas una versión del Padre Nuestro entregada en 1992 por un caraqueño anónimo a Hugo Chávez, en la cárcel de San Carlos, poco después de que Chávez fuese encarcelado:
“Chávez nuestro que estás en la cárcel, santificado sea tu golpe, venga (vengar) a nosotros, tu pueblo, hágase tu voluntad, la de Venezuela, la de tu ejército, danos hoy la confianza ya perdida, y no perdones a los traidores, así como tampoco perdonaremos a los que te aprehendieron. Sálvanos de tanta corrupción y líbranos de Carlos Andrés. Amén.” (xxx)
Que así sea, pero así sería la crisis moral que destruía el tejido nacional, para que se proyectara este texto reseñado. ¿Y la lucha contra la lógica del capitalismo? ¿Quiénes han olvidado de raíz a Simón Rodríguez y lo que es mucho peor, a su mentor ideológico desde los tiempos de aquellas clases en la anterior Academia Militar: el árbol de las tres raíces impulsado por Hugo Chávez Frías?
De allí la importancia de la transformación global de las estructuras (la elección del término revolución o no la reforma) en el Libro Azul:
“Llamemos ahora objetivo estratégico a la situación futura de la realidad nacional, a la que se llegará como resultado del proceso histórico, de transformación global, donde las formas estructurales serán totalmente distintas a las imperantes en la situación inicial. El objetivo estratégico es la aspiración concebible, alcanzable dentro de un horizonte temporal definido.” (Libro Azul, p. 21-22)
¿Cuáles estructuras se transforman? “La estrategia de transformación del proyecto debe, por tanto, abarcar tanto el nivel fenoménico como el genosituacional, enfrentando todos los componentes de la situación, vistos de manera integral.” (Libro Azul, p. 21)
“Llamemos situación inicial a la terrible realidad en la cual ha caído la Nación venezolana actual, marcada por una crisis histórica sin precedentes, generalizada en todos los componentes estructurales: Sub-estructura económico-social. Sub-estructura político-jurídica. Sub-estructura ideológica.” (Libro Azul, p. 21)
Y dentro de la subestructura ideológica, ¿Quién puede decir que no se han corroído los usos y costumbres, el propio carácter nacional y popular?
Regresamos de un tirón histórico a la coyuntura de 1989-1992 y a las causas que justificaron los levantamientos sociales y militares de aquellos años, siempre que los gobiernos desconocieran de manera cada vez más grotesca las necesidades y aspiraciones de justicia social del pueblo, así como el respeto y el prestigio moral que pueda consolidar la autoridad republicana. Un consejo para los que aún escuchan desde funciones de gobierno y luchan por rectificaciones a fondo.
¿Se habrá aprendido de este largo período (1989-2013) a no cometer los mismos errores? ¿Qué sembró Chávez en la conciencia del pueblo, de sus dirigentes políticos para no caer en aquel ruinoso laberinto? ¿Habremos escapado efectivamente de las garras del neoliberalismo, de la dependencia político-económica, del metabolismo social del Capital? ¿Hemos sembrado el petróleo para beneficio de la calidad de vida (buen vivir) y los niveles de vida (mejor vivir)? ¿Cuál es el futuro del libro azul, del proceso revolucionario bolivariano, ahora sin la presencia física y liderazgo de Chávez?
Mucho más grave que la propia partida física de Chávez, es que el proceso revolucionario bolivariano pierda sus fundamentos éticos, culturales e ideológicos. ¿Habrá con qué para impedirlo? Cualquier respuesta a estas interrogantes pasa por el debate profundo en el seno del pueblo bolivariano. Cualquier salida al nuevo laberinto pasa por su protagonismo y su participación. ¿Lo entenderán sus cuadros dirigentes?
iNOTAS:
 http://portaleducativo.edu.ve/Politicas_edu/planes/documentos/2007_02LibroAzul.pdf
ii Antonio Gramsci, en escritos fechados entre 1932 y 1934, lo definía como sigue: ...el cesarismo expresa siempre la solución "arbitraria", confiada a una gran personalidad, de una situación histórico-política caracterizada por un equilibrio de fuerzas de perspectiva catastrófica, no siempre tiene el mismo significado histórico. Puede existir un cesarismo progresista y uno regresivo; y el significado exacto de cada forma de cesarismo puede ser reconstruido en última instancia por medio de la historia concreta y no a través de un esquema sociológico. Gramsci agregaba que el cesarismo escondía, bajo su aparente voluntarismo, soluciones de compromiso. Si se unía la existencia de esos compromisos "limitativos de la victoria" y un discurso regenerador, ya fuera de revolución o restauración, se estaba en presencia del cesarismo: Pueden darse soluciones cesaristas aun sin un César, sin una gran personalidad "heroica" y representativa. (...) Todo gobierno de coalición es un grado inicial de cesarismo, que puede o no desarrollarse hasta los grados más significativos (como es natural la opinión generalizada es, en cambio, la de que los gobiernos de coalición constituyen el más "sólido baluarte" contra el cesarismo)(...) En el mundo moderno, las fuerzas sindicales y políticas, con medios financieros incalculables puestos a disposición de pequeños grupos de ciudadanos, complican el problema. Los funcionarios de los partidos y de los sindicatos económicos pueden ser corrompidos o aterrorizados, sin necesidad de acciones militares en vasta escala, tipo César o 18 de Brumario. Antonio Gramsci, Notas sobre Maquiavelo, sobre política y el estado moderno
iii La revolución no es un acontecimiento centrado en la toma del poder político (el ejemplo clásico es la toma del aparato estatal durante la Revolución rusa simbolizada en la toma del Palacio de Invierno en el "Octubre Rojo" de 1917) sino todo un proceso muy profundo de transformación social, incluida, o no, la ocupación del poder estatal (en el ejemplo de la Revolución rusa, la revolución social estaría centrada en lo que fue la experiencia de los soviets, y no precisamente en la toma del poder político). Son muchas las corrientes dentro de la izquierda anticapitalista que señalan que una verdadera revolución social solo concluye con una revolución mundial, y además, es social porque se produce desde y por las bases de la sociedad. En este sentido estricto, todavía no se ha producido dicha revolución, dado que todas las revoluciones triunfantes protagonizadas por las clases oprimidas han quedado restringidas a un límite geográfico. (http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_social)
iv Revolución es cambio estructural y sistémico, y donde unos ven caos, otros pueden ver pautas que conectan procesos de morfogénesis (la emergencia de lo nuevo (el poder popular) aún no consolidado ni institucionalizado) que afectan la transformación de subestructuras económicas, sociales, políticas e ideológicas. Diría Trotsky que: “Si el Partido Comunista no crece; si el proletariado no adquiere experiencia; si el proletariado no resiste en una forma revolucionaria más audaz e irreconciliable; si no consigue pasar en la primera oportunidad favorable de la defensiva a la ofensiva; entonces la mecánica del desarrollo capitalista, con el complemento de las maniobras del estado burgués, sin duda lograría cumplir su trabajo en el largo plazo.” ¿Quien pasa a la ofensiva? ¿Desde cual capacidad efectiva de movilizar recursos de poder? Ver: http://argentina.elmilitante.org/index.php?option=com_content&view=article&id=4374&Itemid=54
v http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Matus
vi Del socialismo utópico al socialismo científico: http://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/dsusc/. Todavía falta escribir el texto: del Socialismo Científico al Socialismo Burocrático.
vii http://servicio.bc.uc.edu.ve/educacion/revista/a4n24/4-24-11.pdf. Para una interpretación de este debate con relación al llamado “chavismo”: http://www.veneconomia.com/site/files/articulos/artEsp4404_3091.pdf
viii En el contacto y choque cultural derivado del proceso de colonización puede darse una conjunción forzada de elementos contrarios, en la cual una cultura dominada adopta los medios que le impone la cultura dominante, más no los fines y la racionalidad que la misma intenta imponer. En otras palabras, se adoptan aspectos externos o visibles de la cultura dominante, pero no su racionalidad de base, pero a la vez hay una dislocación importante de elementos de la cultura dominada, generándose fenómenos de oposición reactiva sin proposición afirmativa de valores y creencias, que se han solapado, inhibido o suprimido. La identidad latinoamericana se halla encerrada en estas encrucijadas, en medio del conflicto “entre la seducción occidental y las reverberaciones de su propia historia: […] no se trata sólo de que leemos libros europeos y vivimos en un mundo por completo diferente. Si sólo así fuera, seríamos apenas “europeos exiliados en estas salvajes pampas”, como se han definido muchos o tendríamos como única aspiración ser admitidos como europeos, o mejor yanquis, como es sin duda el sueño de otros muchos. No podríamos, en consecuencia, dejar de ser todo eso que nunca hemos sido y que no seremos nunca.” (Quijano dixit)
ix Como señala Roberto Bugliani sobre Ecuador, pero que pudiera hacerse extensivo a Nuestra América: A riesgo de esquematizar y empobrecer la realidad pienso que el Ecuador contemporáneo ilustra sobre el choque de dos proyectos de funcionamiento social: la modernización refleja y la aceleración evolutiva (Darcy Ribeiro). El primero, defendido especialmente por las élites criollas e internacionales y sus respectivos sistemas de propaganda desde la creencia -refutada por la práctica- sustentaría que los lacerantes problemas del país (y del mundo “subdesarrollado” en general) son susceptibles de resolución mediante la agregación de pautas tecnológicas, productivas, organizativas y culturales primermundistas. Aquello que actualmente presupone y defiende la fórmula del mercado y la democracia formal. El otro proyecto, el de la aceleración evolutiva, se identificaría con una propuesta de avance de la sociedad desde definiciones nacionales, desde una relación íntima del hombre con la naturaleza, desde una concepción del mercado que presupone un intercambio de conocimientos y solidaridad, desde la comprensión de la democracia como una hecho cultural político continuo, desde el rescate de la utopía como la suma de los anhelos colectivos… A este proyecto adhieren racional y emocionalmente los cada vez más vastos contingentes de náufragos de la Globalización, el Progreso, el Crecimiento, el Desarrollo, la Modernización… En el propio caso ecuatoriano, el proyecto de la aceleración evolutiva estaría incorporando seculares postulados éticos de los quichuas, como el tríptico ama quilla (no haraganear), ama llulla (no mentir) y ama shua (no robar). De modo simbólico podría decirse que el Ecuador está naciendo al siglo XXI en medio de un evidente conflicto entre la macdonalización y la multicolor huipala (bandera) con que los indios de estas latitudes han resistido al modelo europeo a lo largo del Reich de los 500 años. Ver: http://alainet.org/active/35672&lang=es
x http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177103
xi http://www.marxists.org/espanol/mariateg/oc/peruanicemos_al_peru/paginas/hetero.htm
xii http://es.groups.yahoo.com/group/noticias-universitarias/message/49655
xiii Chávez definía así al bloque social y político: “Este Programa de Gobierno para la Independencia Nacional y el Socialismo que presentamos, no es más que una convocatoria a un amplio debate de ideas y propuestas en el seno del pueblo venezolano, que sirva para elaborar el II Plan Socialista de la Nación Simón Bolívar (2013-2019) y seguir conformando el gran bloque histórico, democrático y popular integrado por los obreros y obreras, campesinos y campesinas, estudiantes, afro-descendientes, indígenas, académicos y académicas, pequeños y medianos productores y productoras del campo y la ciudad, comerciantes, transportistas, motorizados, maestros y maestras, profesionales de la salud y en general, servidores y servidoras públicos, mujeres, militares, pobladores, pescadores y pescadoras, cultores y cultoras, deportistas, líderes comunales y sindicales y de manera muy especial por la juventud venezolana.”
xiv http://es.wikipedia.org/wiki/Alegor%C3%ADa_de_la_caverna
xv Practicantes mecánicos y repetitivos de la máxima de Kaustky (retomada por Lenin) donde la conciencia revolucionaria venía de afuera, se castraba la experiencia popular de resistencia y oposición a los procesos de dominación, imponiendo una codificación letrada a una experiencia de lucha. No existía entonces un tratamiento más refinado de la relación entre el momento de elaboración sistemática y conceptual de una experiencia de lucha, y todo los saberes elaborados desde esa experiencia de lucha sin referencia directa y explícita a una “ciencia revolucionaria” que cae del cielo.
xvi “Por otro, que la ideología del cambio es un proceso vivo, no es un dogma establecido por alguna vanguardia partidaria que “los demás” tendrían que cumplir «para hacer las cosas bien»; la conciencia política se nutre del propio movimiento de resistencia, lucha y construcción de alternativas, y su sistematización y su diálogo con los objetivos estratégicos es un proceso constante. Esto quiere decir también, que los movimientos sociales no son “portadores” de una ideología implantada en sus conciencias desde el exterior (por los partidos o los intelectuales de izquierda); no se puede seguir pensándolos como “correas de transmisión” de las decisiones y voluntades de los partidos políticos de izquierda quienes supuestamente son los dueños de la ideología revolucionaria. Los movimientos sociales, el pueblo que se organiza para enfrentar al capital, la van construyendo día a día a partir de su (modo de) ser social, en sus prácticas de resistencia y lucha contra el capital; son los protagonistas, sus hacedores.” En: Rauber, Isabel: Sujetos Políticos. http://www.cronicon.net/paginas/Documentos/No.36.pdf
xvii Trotsky polemizó con este término en su “Defensa del marxismo”: “He intentado demostrar, en mi artículo "La URSS en guerra", que la perspectiva de una sociedad de explotación, no obrera y no burguesa, o colectivismo burocrático, es la perspectiva de derrota y de decadencia total del proletariado internacional”. También señaló: No podemos considerar el problema de la URSS aisladamente, fuera del proceso histórico actual, El estado estalinista es una formación transitoria, la deformación de un estado obrero en un país aislado y atrasado, o un "colectivismo burocrático" (Bruno R., La Bureaucratisation du monde, París, 1939), un nuevo tipo de formación social que está reemplazando al capitalismo en todo el mundo (estalinismo, fascismo, New Deal, etc.). Los experimentos terminol6gicos (estado obrero, o no; de clase o no de clase, etc.) cobran sentido sólo si tenemos en cuenta su aspecto histórico. El que elige la segunda alternativa admite, abiertamente o no, que se ha extinguido todo el potencial revolucionario del proletariado, a nivel mundial, que el movimiento socialista está en bancarrota y que el viejo capitalismo se está auto transformando en "colectivismo burocrático", con una nueva clase dominante. Más allá de las ortodoxias ahora trotskistas, Hal Draper (las dos almas del socialismo) señaló: “La transformación del socialismo en un colectivismo burocrático está ya implícita en el ataque de Bernstein a la democracia obrera. Denunciando la idea del control obrero en la industria, procede a redefinir la democracia. Rechaza que sea "el gobierno del pueblo", proponiendo la definición negativa de "ausencia de gobierno de clase". Así, la misma noción de democracia obrera como un "sine qua non" del socialismo es arrojada a la chatarra, de forma tan eficaz como lo hace la más inteligente de las redefiniciones corrientes en las academias comunistas. Incluso la libertad política y las instituciones representativas se pierden en la redefinición, un resultado teórico que es aún más impresionante por no ser Bernstein personalmente antidemocrático, como lo eran Lassalle o Shaw. Es la teoría del socialismo desde arriba lo que impone estas formulaciones. Bernstein es el dirigente socialdemócrata que teorizó, no solamente la ecuación "estatalización= socialismo", sino también la disyunción entre socialismo y democracia obrera.” En: http://www.marxists.org/espanol/draper/1960.htm
xviii http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/08/09/entrevistan-a-fide-periodistas-venezolanos/
xix http://www.aporrea.org/ideologia/a174248.html; http://www.rebelion.org/docs/174663.pdf
xx La izquierda doctrinaria erigió sus capillas y capellanes ideológicos, y cada una de ellas comenzó a pontificar con base a algún “caudillo revolucionario” que pretendía encarnar el culto a la personalidad de Lenin, Stalin, Fidel o el Che. Se pontificó sobre cuál era la verdad revolucionaria, cuál era el curso necesario de la revolución y cuál era el carácter de su vanguardia. De manera que al maquiavelismo betancourista, se le agregó como anillo al dedo la idiotez ultra-izquierdista.
xxi http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/45-feuer.htm
xxii De Mao pasaron a Keynes, y en algunos casos a Hayek, a los salarios de subsistencia de los Manchesterianos: larga vida al capitalismo, perdón, al “socialismo con características chinas”. No nos llamemos a engaños, la vía China al socialismo revolucionario fue truncada: la línea política que controla esa inmensa masa población es, por ahora, claramente desarrollista y exaltadora de la economía de mercado. Para un análisis de sus corrientes intelectuales: http://www.rebelion.org/docs/172856.pdf
xxiii http://www.jornada.unam.mx/2006/09/24/index.php?section=opinion&article=020a1pol
xxiv Lucien Goldmann, alumno de Lukacs, llamo a este terreno: ámbito de las posibilidades históricas objetivas. Cuando se desconoce este espacio de posibilidad, se está sencillamente “meando fuera del perol”.
xxv http://pendientedemigracion.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/oe1/mrxoe101.htm
xxvi http://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/feuer/index.htm#indice
xxvii Interpretamos esta cita de la siguiente manera: Existen “consecuencias no intencionales en la acción”, demarcadas por un ámbito de tendencias que permite enunciar “leyes de tendencia”, no deterministas ni para predicciones mecánicas, análogas para Engels en su forma a las “leyes de la naturaleza”, pero una analogía del siglo XIX que caracteriza el carácter inconsciente de las fuerzas motrices, o para ser más precisos, su regularidad a partir de la conversión de la objetividad histórico-social en cosificación o alienación históricamente condicionada por la praxis (reproductora o transformadora); es decir, en inconsciente social no asumido en términos revolucionarios sino como Tradición que oprime el cerebro de los vivos, lo que implica pasar de los móviles ideales, conscientes e individuales a las matriz desde donde se configura la agencia colectiva.
xxviii Garrido Alberto (2002) Documentos de la revolución bolivariana. Ediciones del autor, Caracas, Venezuela.
xxixhttp://www.marxists.org/espanol/mariateg/oc/el_alma_matinal/paginas/el%20mito%20y%20el%20hombre.htm
xxx Elizalde, Rosa María y Luis Báez: Chávez Nuestro. La Habana. Casa Editora Abril



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Javier Biardeau

Articulista de Opinión. Promotor del Pensamiento Crítico Socialista. Profesor de Estudios Latinoamericanos-Sociología UCV. Magister en Planificación del Desarrollo. Integrante de la Plataforma Patria Socialista.
  jbiardeau@gmail.com

miércoles, 13 de noviembre de 2013

FUNDAMENTO JURÍDICO DE LOS CONSEJOS DE TRABAJADORES.

Fundamentos Jurídicos y Políticos de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras
 
Es una realidad palpable, los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras son un paso necesario para la construcción socialista; en Revolución se han creado y dado fundamento político y jurídico a Consejos Comunales, como expresión del poder popular en lo social/comunitario, pero no el único, en el ámbito geográfico de la comunidad; en lo que respecta a la producción de bienes se han fomentado los Consejos de Pescadores y los de Campesinos, apoyándolos incluso desde el punto de vista económico, pero en la histórica tarea de los Consejos de Trabajadores se ha hecho poco, tarea, que de no cumplirla bien nuestros hijos y la humanidad nos lo demandaran.
Por lo que nos urge, ante la inexistencia de la Ley Especial de los Consejos de Trabajadores, plantearse una alternativa legal, ya que si existe fundamento legal y político para la constitución de estos, que si bien esto no es lo más importante es lo más urgente.

En lo Constitucional.

Nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), la que tiene más legitimidad que cualquier otra en la historia de Venezuela, establece:
Artículo 5: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución en el la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. Los Órganos del Estado emanados de la soberanía popular y a ella están sometidos.”
Por lo que, según la Constitución, todo acto que emane del pueblo es expresión de soberanía, para lo cual tiene las vías constitucionales y legales, la Constitución y la ley son instrumentos para que el pueblo ejerza su soberanía y no al contrario, nunca la soberanía puede limitarse a una norma constitucional o legal, recordemos aquella llamada del comandante Chávez a la Asamblea Nacional Constituyente en 1.999, donde la antigua Corte Suprema de Justicia consideró que el hecho de no existir norma constitucional para el llamado a esta Asamblea no constituía una limitante para su llamado, ya que el pueblo está envestido del poder originario y no está sometido al poder constituido del Estado, dando origen a un referendo, donde se consultó al pueblo, lo que resulto como la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Artículo 19: “El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos. Su respeto y garantía son obligatorios para los órganos del Poder Público, de conformidad con esta Constitución, con los tratados sobre derechos humanos suscritos y ratificados por la Republica y con las leyes que los desarrollen”.
Los Derechos Humanos (DDHH) no solo son justificación para invadir y bombardear países, como hace el imperialismo, o para defender la propiedad privada, como hace la burguesía, quienes solo alegan DDHH para violarlos, en la Constitución Bolivariana y en nuestro país, los DDHH son progresivos, ya que una vez adquiridos no se puede, bajo ninguna circunstancia, quitarlos o menoscabarlos, pero además son irrenunciables, indivisibles e interdependientes, por lo que, primero, una vez ganados o establecidos en el ordenamiento legal no podrán eliminarse, además, estos derechos no pueden en forma alguna condicionarse, ni siquiera a la existencia de normas constitucionales o legales pueden condicionar su respeto, es decir, independientemente sobre si existe procedimientos jurídicos o no para su cumplimiento o ejecución estos deben garantizarse y respetarse. 
Artículo 22: “La enunciación de los derechos y garantías contenidos en esta Constitución y en los instrumentos internacionales sobre derechos humanos no debe entenderse como negación de otros que, siendo inherentes a la persona, no figuren expresamente en ellos. La falta de ley reglamentaria de estos derechos no menoscaba el ejercicio de los mismos.”
La Constitución Bolivariana es clara, los derechos humanos no deben estar establecidos expresamente o enunciados en alguna ley, la misma Constitución o algún otro instrumento internacional para que se consideren como tal, pero además, establece que no hace “falta de ley reglamentaria” para el ejercicio de los mismo, es decir son de directa aplicación, y los Consejos de Trabajares y Trabajadoras, como podremos analizar más adelante, es un derecho enunciado y establecido en la ley, a los cuales no puede oponerse para su constitución y funcionamiento falta de “ley reglamentaria”.
Artículo 70: “Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: (…) el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y él lo social y económico: las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, la cooperación en todas sus formas (…)”.
Nuestra Constitución no queda en lo mero descriptivo cuando define la democracia como protagónica y participativa, sino que además menciona algunos mecanismos para el ejercicio de la soberanía, en concordancia con el artículo 5 de la Constitución, donde, primero, establece a la asamblea de ciudadanos y ciudadanas como expresión de la soberanía en lo político, y en lo social y político establece la cogestión y la autogestión, que son los formas de gobernar o administrar organizaciones productivas que históricamente han sido usadas por el Control Obrero, a través de la figura de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras.
Artículo 52: “Toda persona tiene el derecho de asociarse con fines lícitos, de conformidad con la ley. El Estado estará obligado a facilitar el ejercicio de este derecho”.
Independientemente del nombre que se el quiera dar a las organizaciones, son legales sin más formalidades que el consentimiento de las personas que se asocian, por lo que aunque los Consejos de Trabajadores no tiene “ley reglamentaria” para organizarlos solo bastará con el consentimiento de sus integrantes.
En conclusión, los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras son expresión de soberanía, en este caso del pueblo trabajador, además son un derecho establecido, por ser mencionado en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras, por lo que independientemente de la existencia de una ley que reglamente su conformación, por ser un derecho adquirido, de acuerdo a la Constitución Bolivariana, no menoscaba su conformación y funcionamiento, por lo que debe considerarse una asociación con fines lícitos, además la misma Constitución establece la Cogestión y Autogestión como formas de ejerció de la soberanía social y económica, que viene a reforzar el carácter de los Consejos de Trabajadores como expresión y ejerció de la soberanía del pueblo, siendo este el carácter Constitucionales de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras.

En lo Legal.

En lo referente a la ley, el Estado Liberal Burgués monto bien su plataforma jurídica, por lo que durante la revolución, entre proceso electoral y proceso electoral ha quedado algún tiempo para desmontar esto, con importantes avances, principalmente en lo que respecta al poder popular, una de las principales propuestas de la revolución en lo político y social, en especial las 8 leyes del poder popular, de los cuales encontramos, entre otras, Ley Orgánica de Contraloría Social, Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular, Ley Orgánica de las Comunas, Ley Orgánica del Poder Público Municipal, Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal,  Ley Orgánica del Poder Popular (LOPP), esta última, la que mas resalta en lo que corresponde a los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, ya que estos son expresión del poder popular y allí tienen su fundamento, veamos:
Artículo 2: “El Poder Popular es el ejercicio pleno de la soberanía por parte del pueblo en lo político, económico, social, cultural, ambiental, internacional, y en todo ámbito del desenvolvimiento y desarrollo de la sociedad, a través de sus diversas y disimiles formas de organización, que edifican el estado comunal".
Por lo que, este artículo, junto al artículo 5 y 70 de la CRBV fundamenta que los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras se deben considerar parte del poder popular, que a su vez es ejercicio pleno y directo de la soberanía, a la cual, están sometidas los entes del Estado, y nunca en otro sentido, ya que entre estas “diversas y disimiles formas de organización” incluyen a la organización de los trabajadores que, están descritas a su vez en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT).
Artículo 3: “El Poder Popular se fundamenta en el principio de soberanía y sentido de progresividad de los derechos humanos contemplados en la Constitución de la Republica, cuyo ejercicio y desarrollo ésta determinado por los niveles de conciencia política y organización del pueblo”.
Entonces, reforzando que el ejercicio de la soberanía parte del poder popular y que además es un derecho humano, tenemos que, los derechos ganados por el poder popular deben considerarse parte integral de los derechos humanos, regidos por la progresividad, según los artículos 22 y 52 de la CRBV, por lo que no pueden menoscabarse so pretexto de no existir ley reglamentaria para estos, entonces, los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras como expresión del poder popular, ejercicio de la soberanía y como derecho adquirido no puede limitarse su organización, constitución y funcionamiento por la no existencia de una ley reglamentaria, situación actual, en la cual nos encontramos a la espera de la Ley Especial de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, pero esto no puede convertirse en excusa para que los remanentes del Estado Liberal Burgués niegue la existencia de estos.
Además, la revolucionaria Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadores establece, con respecto a los Consejos de Trabajadores y Trabajadores:
Artículo 497: “Los consejos de trabajadores y trabajadoras son expresiones del Poder Popular para la participación protagónica en el proceso social de trabajo, con la finalidad de producir bienes y servicios que satisfagan las necesidades del pueblo”.
Artículo 498: “Los consejos de trabajadores y trabajadoras y las organizaciones sindicales, como expresión de la clase trabajadores organizada, desarrollarán iniciativas de apoyo, coordinación, complementación y solidaridad en el proceso social de trabajo, dirigidas a fortalecer su conciencia y unidad. Los consejos de trabajadores y trabajadoras tendrán atribuciones propias, distintas a las de las organizaciones sindicales contenidas en esta Ley.”. 
De esta ley destaca, primero, reafirmación de lo establecido en la Ley Orgánica del Poder Popular, los consejos de trabajadores y trabajadoras son expresión del poder popular y en especial para la “participación protagónica en el proceso social de trabajo”; segundo, los consejos de trabajadores y trabajadoras no son sindicatos, ni siquiera pueden tener atribuciones similares, tal como el tema reivindicativo, que si bien pueda abordase desde los Consejos, estos no son las instancias para estos temas, sino la producción de bienes, la satisfacción de necesidades de la sociedad, y principalmente, transformar las relaciones sociales de la producción capitalista a las socialistas, mirando a la construcción y consolidación del estado comunal, y tercero, tal como se desprende de esta ley, deberá desarrollarse su organización y funcionar por ley especial, pero en la norma suprema, la CRBV, se establece que como derecho humano no puede menos cavarse por no existir ley reglamentaria.

Lo Organizativo.

Desde lo organizativo, para la organización de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, aunque son expresiones del poder popular, del poder constituyente y originario, consiguientemente no puede estar sometido a las ataduras del estado liberal burgués constituido, sin embargo, la Ley Orgánica del Poder Popular da luces sobre el tema organizativo, el cual es tan urgente para la promoción y constitución de los Consejos, por lo que se establece:
Artículo 9: “(…)Las organizaciones del Poder Popular actuarán democráticamente y procurarán el consenso popular entre sus integrantes”
Artículo 10: “Las expresiones del Poder Popular son integraciones de ciudadanos y ciudadanas con objetivos e intereses comunes, constituidas desde la localidad, de sus referentes cotidianos de ubicación o espacios sociales de desenvolvimiento, que de manera transitoria y en base a los principios de solidaridad y cooperación, procurando el interés colectivo”.
Artículo 13: “Las expresiones del Poder Popular se constituyen, por iniciativa popular y como respuesta a las necesidades y potencialidades de la comunidades, de conformidad con la Constitución de la Republica y la ley”.
Queda establecido que las expresiones del poder popular son diversas, y que en lo organizativo se constituyen en base a “objetivos e intereses comunes” desde la “localidad o de sus referentes cotidianos de ubicación o espacios sociales de desenvolvimiento”, es decir, para el caso de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, se entiende desde su lugar de trabajo como ente cotidiano, incluso como localidad, el ámbito geográfico de acciones de estos, la fábrica o el centro de trabajo.
Ahora bien, el artículo 13 de la ley Orgánica del Popular coincide en términos con el articulo 497 de la LOTTT al establecer “Expresión del Poder Popular”, en la primera, cuando habla sobre su constitución, y en la segunda, define la naturaleza de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, es decir, estos consejos son “Expresiones del Poder Popular” en los mismo términos en ambos textos legales.
Además, se establece que el origen de esta “Expresión del Poder Popular”, el origen de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, es la “iniciativa popular”, entendiéndose que se cristaliza en una asamblea de ciudadanos y ciudadanas, convertidos en asamblea de trabajadores y trabajadoras, con carácter vinculante según el artículo 70 de la CRBV, por lo que en una asamblea de trabajadores y trabajadores se puede constituir un Consejos de Trabajadores y Trabajadores, tal como estamos analizando.
Aunque la ley Orgánica del Poder Popular diferencia las organizaciones del Poder Popular (art. 9 y 12) de las expresiones del Poder Popular (art. 10 y 13), se puede, por analogía, establecer que los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, expresión del Poder Popular son democráticos, procurarán el consenso (aunque no se establece como única forma para tomar decisiones), con los principios de solidaridad, cooperación y procura del interés colectivo.

Lo Operativo-Objetivo.

Dejando claro los fundamentos constitucionales, legales, jurídicos en general, incluso los organizativos y elementales de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, corresponde, desde los Político, darle los objetivos, funcionabilidad y operatividad a los Consejos, es decir responder, ¿qué harán los Consejos de Trabajadores?, partiendo de lo establecido en la LOTTT (art. 498: “(…) Los consejos de trabajadores y trabajadoras tendrán atribuciones propias, distintas a las de las organizaciones sindicales contenidas en esta Ley.”), tenemos lo que NO harán los consejos, es decir, no compartirá atribuciones con las organizaciones sindicales, por lo que hay que definir los objetivos de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras.

En lo que respecta al sector petrolero, uno de los sectores de trabajadores más importantes en nuestro país, desde que en 1936 fueron pioneros con la primera huelga general de trabajadores, así como el bolívar de aumento y agua fría logrados, sector al que el Comandante Chávez dedicó un objetivo estratégico y tres objetivos generales del Programa de la Patria 2013-2019, el gran legado político del Líder Supremo de la Revolución, que da luces de algunos objetivos específicos de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras en la industria petrolera, esto adicional a los objetivos por los que históricamente ha luchado la clase trabajadora, como la transformación de las relaciones sociales en el trabajo, de la propiedad de los medios de producción y en fin transformación del estado liberal burgués hacia el estado comunal, para el caso venezolano.
Según el Programa de la Patria 2013-2019:
1.2.10. “Elevar la conciencia política e ideológica del pueblo y de los trabajadores petroleros y mineros, así como también su participación activa en la defensa de los recursos naturales de la Nación.”
1.2.10.1. “Profundizar el contenido político y social de la industria petrolera.”
1.2.10.2. “Impulsar la participación de los trabajadores en la planificación de las actividades de la industria petrolera.”
1.2.10.3. “Consolidar y profundizar instancias de participación política del pueblo y de los trabajadores petroleros y mineros.”
En este programa de país se incluyen estos 4 objetivos que son tareas para los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras, donde apartado de las atribuciones de los sindicatos, los consejos deben ser espacios para que, a través de la participación, se transformen las relaciones sociales de producción en la industria petrolera, participando en todas las actividades de la industria, tanto petrolera, a su vez integrándose a otras organizaciones y expresiones del Poder Popular, elevando la conciencia política del pueblo venezolano, elementos que pueden ser apropiados por consejos de cualquier otro sector de trabajadores.

Para Concluir.

Los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras son expresión del Poder Popular y mecanismo para el ejercicio de la soberanía, y como derecho humano adquirido en revolución, establecido en la LOTTT, siendo parte del poder constituyente y originario, no está sometido a ley reglamentaria para su aplicación en los términos constitucionales, basta con la iniciativa popular, a través de una asamblea de trabajadores y trabajadoras, que expresen su consentimiento de constituirse en Consejo de Trabajadores y Trabajadoras , emitiendo su declaración de principios, asamblea que según CRBV son VINCULANTES para el Poder Público, el cual no puede oponerse a este por no existir ley reglamentaria.
En lo organizativo es importante resaltar, Los Consejos Comunales y las Comunas, son órganos del Poder Popular, y los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras son expresiones del Poder Popular, según la ley Orgánica del Poder Popular, por lo que teniendo estas naturaleza similares, donde los Consejo Comunales y las Comunas tienen una estructura que se las otorga la ley, los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras en lo estructural podrán, por analogía y similitudes, adoptar una forma organizativa parecida, adaptada a la realidad de cada organización.
Entonces, no hay excusas ni jurídicas, ni políticas, ni mucho menos prácticas para que lo nuevo termine de nacer, para que los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras emerjan como la vanguardia obrera y revolucionaria que transforme las realidades sociales de la producción capitalista, su régimen de propiedad y sus distorsiones, y el aparato del estado liberal burgués moribundo que intente frenar esta organización revolucionaria simplemente estará traicionando a la revolución y al legado del Comandante Chávez.

domingo, 27 de octubre de 2013

LA TEORÍA DEL VALOR Y LOS PRECIOS.

República Bolivariana de Venezuela
Valencia – Edo. Carabobo











LA TEORIA DEL VALOR Y LOS PRECIOS


José Gregorio Rojas Silva
C.I.: 7.156.991
El 07 de Agosto del 2005, Emeterio Gómez comete dos errores garrafales, uno cuando pretende hacer aparecer al Socialismo y el Comunismo como sinónimos, cuando en la realidad, el socialismo y el comunismo son dos etapas diferentes y superiores al Capitalismo y del cual no me voy a ocupar por ahora; Segundo, este señor con una habilidad pasmosa dice: “Que lo esencial, lo que define al comunismo, es eliminar la categoría precio, sustituyéndola por la categoría valor”; Emeterio comete constantemente el mismo error, en muchos de sus análisis, pretende convertir a la “idea” en el sujeto, y el sujeto autentico y real en el predicado; en otras palabras el “Valor” es lo real, lo que existe, y los precios es el predicado , es la abstracción vacía, poseedora de un carácter ficticio, no existe, sino como representación del racionalismo ideal, caracterizado por un sublime misticismo, del cual ud. es militante.
            
                 Ahora bien, las riquezas de las sociedades capitalista en su primera fase se nos presenta como una inmensa acumulación de mercancía, la misma es un objeto del mundo exterior, sirve para satisfacer, de alguna manera las necesidades humanas, como objeto útil la mercancía pude ser considerada también, desde un doble punto de vista, según su cualidad y según su cantidad, la utilidad de una cosa es la que constituye el “valor" en uso” de la mercancía, pero esta utilidad, a diferencia de los precios, es real y esta acondicionada por la propiedades del cuerpo de la mercancía, sin el cual no podría existir; En otras palabras Emeterio, el valor en uso sea cual fuera la forma social de producción, integra el contenido material de la riqueza, de cualquier sociedad; El otro valor que se conoce es el “Valor en Cambio”, el cual representa la proporción en que sé cambian los valores en uso de una clase contra valores en uso de otra clase, es por ello que HEINZ DIETERICH, se atreve a proponer la Economía de Equivalencia, como alternativa ante el modelo capitalista de producción, sin que por ellos tenga que establecer el trueque necesariamente como condición; Ejemplo: Un barril de petróleo tiene una utilidad, pero todo el mundo sabe que el petróleo tiene muchas propiedades, que el hombre utiliza y transforma y que son determinantes a la hora de definir su Valor en Uso; pero si quisiéramos prescindir de su valor en uso, quedaría siempre una propiedad, la de ser producto del trabajo; ¡Entonces de donde saca ud. que queremos sustituir precio por valor?. Cuando el valor real de una mercancía esta determinada por la suma de sus valores, en donde el dinero, la demanda y el precio son formas especulativas del capitalismo y Ud. lo sabe, en otras palabras los tres elementos antes citados no determinan el valor en uso ni el valor en cambio  de la mercancía, pero si forman parte del modelo de consumo especulativo del capitalismo y del cual nos ocuparemos mas adelante.

                El valor de una mercancía, esta en relación con el valor de otra mercancía, en razón del tiempo de trabajo en producir aquella otra: “ A mayor fuerza productiva del trabajo , menor será la jornada de trabajo exigida para la producción de un  articulo, menor el valor de este; y viceversa, cuando menor sea la fuerza productiva del trabajo, tanto mayor será el valor de este”, Es decir, el trabajo contenido en la producción de bienes útiles, para suplir las necesidades, es uno de los elementos, que determina el valor en cambio y contribuye a definir su forma equivalente de valor.


             Pero Ud, Emeterio se empeña en decir de manera hueca; “Que el valor de un bien depende de la demanda de los consumidores y pone el énfasis en la libertad individual del mismo”, Con esta afirmación Emeterio Gómez pretende ocultar ¡ el papel del dinero en la circulación de mercancía¡ y su ficción, sancionada en el cuerpo filosófico del capitalismo desde hace años, convirtiéndose en la razón de su existencia ineludible; Para rebatir estos conceptos, se hace necesario, analizar un poco la relación, que existe entre el Oro, Dinero y Precio, La primera función del oro consiste en suministrar al mundo de la mercancía el material de su propia expresión de valor, por eso el oro funciona como medida general de los valores, cualitativamente igual y cuantitativamente comparables, es decir el intercambio debe ser igual a la equivalencia de valores de las mercancías, y es por ello, que las mercancías  de equivalencias especificas, se convierten en dinero, basándose en el oro como medida general de valor, y de esta manera, se mide el valor en común, en la misma mercancía especifica, ahora el trabajo humano cristalizado y contenido en la mercancía, es en si y de por si, el único valor de cualquier bien intercambiable, antes de que, la mercancía pase a reflejar vida propia e independiente (del trabajo abstracto), por ese fetichismo económico, que Ud. Perfectamente conoce y que niega el carácter social del trabajo, adquiriendo la mercancía, como producto social, propiedades naturales divorciada de su propia  condición de origen, es por ello, que la demanda solo determina las necesidades, por que al igual que los precios operan como ficción del valor real, el precio es el nombre del dinero y es la forma en dinero de la mercancía, es como su forma de valor en general, una forma distinta de su forma corporal, tangible y real, por tanto, solo una forma ideal o abstracta, tan es así, que toda mercancía lleva colgada una etiqueta, para comunicarle al mundo exterior su precio; la substantivación de los precios es tal, que el se erige como la expresión en oro del valor de la mercancía, entonces, todo oferente sabe, que no necesita oro real y efectivo, para tasar millones de oro en mercancía, ¿qué quiere decir esto?; que el oro desempeña dos funciones diferentes: a) como medida de valor, b) como patrón de precios.

           Como medida de valor representa la encarnación social del trabajo humano y se convierte en patrón de precios, cuando representa un peso fijo en metal, el oro en la forma de medida de valor, se mide a la mercancía como valor, pero como patrón de los precios mide, por el contrario, cantidades distintas de oro, referida a una porción de oro y no de valor. Ejemplo: “Los precios de las mercancías podrán subir en general, permaneciendo constante el valor del dinero, solo si los valores de las mercancías suben, y permaneciendo constantes los valores de las mercancías, solo si el valor del dinero baja”. Y viceversa “Los precios de las mercancías pueden bajar, permaneciendo constante el valor del dinero, solo si los valores de la mercancía bajan, y permaneciendo igual el valor de la mercancía, solo si el valor del dinero sube”. No se sigue de aquí, en modo alguno, que un alza del valor del dinero determine una baja proporcional de los precios de la mercancías, y una baja proporcional del valor del dinero, un alza proporcional del precio de la mercancía, ¡porque precio y valor son dos cosas diferentes¡.


          El patrón dinero es, por una parte, puramente convencional, y por otra necesita tener validez general, por eso casi siempre acaba por ser sometido a regulaciones legislativas, según los intereses y necesidades de las clases dominantes, es por ello que decimos que los precios y la demanda son ficción, abstracciones vacías de un sistema individualista, que lo único pretende es acumular y concentrar capital y lo único individual en la determinación de los precios, es que el carácter social del trabajo contenido en la mercancía, se transforma en el carácter objetivo de los productos del trabajo, como propiedades sociales naturales de la cosa misma, fetichismo este que justifica el proceso especulativo del cambio excedentario necesario, para la existencia del capitalismo en su  generación de riquezas, determinando así, el proceso de apropiación y concentración en Pocas manos de la producción social. 

jueves, 17 de octubre de 2013

Heinz Dieterich esta vez sí tiene razón
Por: Francisco Sierra Corrales | Miércoles, 16/10/2013 04:06 PM | Versión para imprimir
La verdad es que no comparto para nada criterios sostenidos anteriormente por Heinz Dieterich, es pro-chino de la China actual no del pensamiento de Mao, es pro-cubano (Pro-Castros revisionistas), y en Venezuela, últimamente abogaba por un gobierno de centro-izquierda y lo peor, en lo último, para favorecer a los Castros trató de vender la especie que existía una tendencia militarista de derecha, encabezaba por Diosdado y otra de izquierda, que la representaba Maduro, nada tan lejos de la realidad, es más, les digo que Diosdado está más “a la izquierda” que Maduro; y como botón de muestra les señalo, que la oligarquía lo odia más a el que a Maduro. “Qué cosa habéis hecho que la Canalla os aplaude”, dijo un poeta militante Español.

Aunque ya Dieterich se dejó de acusar a Diosdado de ser el “malo” y ahora habla del gobierno de “Maduro-Diosdado”, pero él en gran parte es culpable de ese matrimonio, cuando veamos el punto quinto sobre "qué hacer" en su artículo 
Sólo un radical cambio del modelo económico y del gabinete, salvará al gobierno venezolano, él impidió que existiese una tendencia militar nacionalista o anti-madurista al denunciar a Diosdado como conspirador.

Con lo anterior quiero decir, que para nada estoy con Dieterich ni soy un acolito de él, pero la verdad es la verdad, y por la verdad mueren los misioneros de alta luz, aunque no soy misionero de alta luz pero por la verdad moriría si me tocara, aunque lo trato de evitar a toda costa. Veamos

Primero: Maduro esta cerca de Implosión

Esto es correcto; aquí Dieterich tiene 20 puntos, sobre 20. Ahora diverjo con él, en el lapso tan largo que le da para su colapso abril/mayo 2014; eso es ya, si acaso nos salva (Lamentablemente digo “nos salva” porque yo también voy en este Titanic, llamado Venezuela), las elecciones municipales del 8 de diciembre, en donde Maduro, ha adoptado la peor de las estrategias cual es convertirlas en unas elecciones nacionales, en vez de utilizarlas para reforzar el poder comunal o local, pero esto es una táctica de izquierda y que limita el poder de la burocracia o boliburguesía nacional y estos son afines de Maduro. Esta es la misma idea de Capriles, líder de la derecha, convertirlas en un plebiscito nacional, esto polariza el país, y en donde solo caben dos, como el beso. Con esto se busca recomponer el pacto de punto fijo pero de manera soterrada, pero el hecho que sea “a las sombras” no significa que no sea eficaz.
Por eso no creo en ninguna "conspiración yanqui," aunque esta es siempre, pero este peligro ha disminuido bastante con Nicolás y los acuerdos que ha hecho con la burguesía, tras bastidores, son elocuentes y apuntan en ese sentido, por otro lado el imperialismo “es comprensivo” con Maduro porque entiende (y comparte) el trabajo que éste hace de acabar con una tendencia radical dentro del chavismo, por un lado, y por el otro “continuar mareando” a las bases radicales chavistas, que de decirles cuales son verdaderas intenciones (una socialdemocracia tardía) lo mandarían para el carajo.

Segundo: Colapso del modelo económico Chavez

Esto es correcto, aunque debo reconocer la forma magistral y detallada con que Dieterich describe a la economía chavista, y dense cuenta, que esta economía para nada es socialista, es un escenario parecido a una mezcolanza entre CAP I (1974-1979), la “Venezuela Saudita” y Lusinchi (1984-1989), la Venezuela del RECADI con sus “chinitos” y todo, los que piden dólares y no viajan, los “roba gallinas” del cadivismo, y a los empresarios de maletín (Peces gordos), ni con el pétalo de una rosa.

Aquí Dieterich tiene 20 puntos, mas una mención honorífica, y los 20 puntos en base a 20, es porque no hay una nota más alta para colocarle.

Sobre el Tercero: La Quijotesca Economía Socialista

Aquí si es verdad que Dieterich, no es feliz del todo, aunque dice una gran verdad como es la de afirmar, con conocimiento de causa que en Venezuela desde 1999, jamás se adoptó una medida socialista ni del siglo XX ni del siglo XXI. Esto es un gran aporte para la historia de la Venezuela entre los años 1999-2013. Pero no acierta Heinz Dieterich al afirmar, primero, de una “quijotesca economía socialista” y al mismo tiempo decir que no ha habido ninguna medida socialista, es algo contradictorio.
Si hubo una “quijotesca economía socialista” ha sido de mera palabras, verbalmente; lo que es contraproducente porque la derecha maniobrera y manipuladora, que sabe al igual (o mejor) que Dieterich que aquí no ha habido socialismo, utiliza los errores de esta galimatías de socialdemocracia tardía para “soltar dos palomas de un solo tirón”, la una, es descalificar al socialismo asociándolo con la galimatías, y la dos, el combate a un contrario o meramente “diferente” o “distinto” al imperio, como Hugo Chavez.

Cuando Chavez, en la sede CVG-ALCASA en la zona industrial de Matanzas, en Ciudad Guayana, nombra a una serie de presidentes trabajadores y aprueba el plan Guayana Socialista y el Control Obrero y dice “me la juego con los trabajadores”, pensábamos que era sincero; hoy en día podemos decir que se debió a dos cosas, por un lado el colapso del sistema rentista puntofijista, leopoldosucristafigarelista que él había sido incapaz de eliminar, cual era la función de la revolución bolivariana (Aunque Maduro se justifica diciendo que Chavez jamás llamó al socialismo, olvidando que los gobiernos que son productos del colapso de sistemas anteriores, cuál fue su caso, son para hacer todo lo contrario al sistema colapsado, esto es “tirárselas de ignorante” de la historia, para justificarse).
Repito, el colapso del sistema rentista del puntofijismo en Guayana, que ni Chávez ni Maduro ni se atrevieron ni se atreverán a erradicar, mas la presión de los trabajadores, en específico de sectores de vanguardia del mismo chavismo (los “anarquistas” y “conspiradores pitiyanquis” que en estos días pararon SIDOR) exigían la radicalización del proceso revolucionario y creíamos en su sinceridad. Hoy, en contra de quien sea, y el que quiera podemos debatir racional y civilizadamente y si quiere pelear, pero que venga uno por uno y no en patota; digo que Chávez buscaba el fracaso del control obrero para justificar la privatización de estas empresas. Empresas mixtas, el modelo PDVSA y el que está aplicando ahora en la minería de Guayana con Rafael Ramírez. Digo esto, porque a los presidentes obreros los dejaron solos, sin apoyo alguno y jamás les mandaron “medio partido por la mitad”, por el contrario utilizaron al grupo oficialista de la FBT de Maduro, para que los sabotearan, solo en SIDOR, el grupo que encabeza José Meléndez (Marea Socialista-Alianza Sindical) afín al rangelismo y a Maduro, le hizo 106 paros al presidente obrero.

No negamos que a lo mejor influyeron y ayudaron en la confección de esos planes “Rasputines Socialistas” como dice Dieterich, pero la idea surge de los mismos trabajadores y el plan Guayana socialista, engavetado por la burocracia de la CVG y Maduro, para nada lo piensa desengavetar, es la única salida para acabar con el rentismo socialdemócrata tardío en las empresas básicas de Guayana.

Aquí en este punto, Dieterich tiene 18 puntos y su baja calificación obedece a que el no conoce muy bien las cosas internas del país al detalle, y no puede conocerlas porque no vive en Venezuela, lo que es justificable.

Cuarto: El Chamanismo Político.

Aquí en este aspecto no puedo estar con Dieterich como espiritista trincadista que soy, ya que el Chamán es un médium, una persona con facultades medianímicas que invoca espíritus médicos y curativos, aunque en algunos casos no son de mucha luz y hay muchos falsos chamanes por ahí, pero era más correcto decir la religiosidad, que las religiones son el opio de los pueblos.

En si son irresponsabilidades en su función como jefe de estado a quien le corresponde “agarrar el toro por los cachos” y no lo hace no porque no quiera o sea cobarde sino porque es un prevaricador y nos quiere conducir hacia una socialdemocracia tardía, tardía por ser inexistente hoy en día, es un régimen desaparecido como el socialismo soviético que no tiene ningún referente mundial. El capitalismo neoliberal al eliminar las limosnas que le daban al obrero, su supuesto estado de bienestar (Socialdemocracia), ya lo que le queda a las revoluciones, es, ir directamente a la comuna, al comunismo; no hay razón para detenerse o “volver atrás”.

Aquí Dieterich tiene 18 puntos, porque si bien utiliza términos incorrectos como “chamanismo” y no ataca a la religión cristiana, el principal opio religioso de occidente, se entiende lo que quiere decir, que se va por las ramas y no va al fondo del asunto, en otras palabras no llama al “pan, pan y al vino, vino”, dicho este muy “cristiano” por cierto.

Quinto y último: Qué hacer

Aunque Dieterich, no dice lo que hay que hacer deja la inquietud o sugiere lo que hay que hacer; y lo que hay que hacer desde el punto de vista revolucionario, es, o cambia Maduro o hay que salir de Maduro. Ahora como salir de Maduro sin que sufra la patria. Aquí la única forma es que el pueblo tome consciencia de dos cosas, una, que entienda que Maduro-Chavez-Maduro, nos estafaron, nos engañaron y dos, que la opción no es el retroceso, la derecha.

Ampliación del Punto Primero

La revolución no caerá, aunque haya implosión (espero equivocarme y que deba decir que estaba errado públicamente y pedir perdón), la implosión se resolverá a lo Ítalo Del Valle Alliegro, con el aditivo de que verbalmente será acusada, ya no de una rebelión Castro-Comunista, sino de derecha e imperialista.

Aquí es donde cobra fuerza una tendencia militar bolivariana que rescate el sentido originario del 4-F-92 y no sea de derecha y digo tendencia militar progresista porque Maduro no caerá porque le ha entregado el poder al mundo militar, consciente de su incompetencia y posible caída.


jueves, 10 de octubre de 2013

APLIQUEMOS EL GOLPE DE TIMÓN.


Propuestas para enfrentar la contrarrevolución



En los actuales momentos se requiere tener el horizonte claro en torno a las amenazas que se ciernen sobre el proceso revolucionario en Venezuela. Por ello, para conjurar los riesgos y peligros hay que trabajar incansablemente en el cumplimiento de las tareas político-ideológicas que dan respuestas a tales desafíos y permiten profundizar el proceso, rumbo al socialismo. En esa dirección, hemos recorrido un trecho con los talleres-seminarios sobre el LEGADO DE CHAVEZ, siendo en total 11 sesiones de trabajo realizadas entre los meses Junio-Agosto de 2013, cuya síntesis presentamos ahora como PROPUESTAS 11/11.


Algunos tips de estos aportes están reseñados como tweets en @comunicadores21,comunicadoresenacciòn2012.blogspot.com, Aporrea.Org.


Veamos a continuación la abreviación de estas propuestas como CURSO DE ACCION que resultan de las diversas discusiones realizadas en los talleres-seminarios:


1.- Concretar las políticas para la transición, su materialización en planes y proyectos, su secuencia práctica en el día a día, su impacto en la modificación de las relaciones de fuerzas. Desarrollo endógeno-sustentable, articulación saber–trabajo, educación liberadora- trabajo liberador.


2.- Preparación politico-ideològica de las fuerzas del cambio. El legado de Chávez, con acento en el PLAN DE LA PATRIA Y EL GOLPE DE TIMON.


3. Fortalecimiento del Bloque Social Revolucionario, socialista, anti-imperialista: trabajadores@, campesino@, movimientos sociales alternativos.


4.- Cohesionar la organización revolucionaria como vanguardia colectiva: UNIDAD EN LA DIVERSIDAD


5. Desarrollar y consolidar el poder popular y el sistema comunal, ejes de agregación territorial y nueva geometría del poder.


6.- Promover la Estrategia Comunicativa Integral (ECI) para enfrentar la OPSIC, énfasis en la información oportuna y veraz.


7. Lucha contra la corrupción, promoviendo la ética socialista basada en valores y ejemplos. El consumismo y el lucro no son chavistas


8. Elevación de la eficiencia en la gestión pública, para satisfacer necesidades colectivas. Eficiencia o nada. Combate a la burocracia.


9. Unidad cívico-militar y defensa integral. Frente a las amenazas intervencionistas: redes de inteligencia, alerta temprana, respuesta rápida.


10. Construcción de la internacional revolucionaria, promoviendo una estrategia continental que sintetiza el interés geopolítico y la solidaridad hemisférica.


11. Revolución cultural como desalienación y construcción de una nueva subjetividad revolucionaria. Anudar redes y bolsones de la insurgencia cultural desde lo social-territorial.

domingo, 6 de octubre de 2013

TRES SOLUCIONES POSIBLES EN TRANSICIÓN Y UN SOLO CAMINO.

Tres soluciones posibles en transición y un solo camino
Por: Nicmer Evans | Miércoles, 02/10/2013 05:55 PM | Versión para imprimir
La actual encrucijada política y económica de nuestro país, no puede desfallecer el ánimo por impulsar y reimpulsar la construcción del socialismo, muy a pesar de los errores que se estén cometiendo. Si en manos de alguien está el destino de nuestro país, no es en manos de los políticos de turno, es en las manos del Poder Popular, organizado, empoderado y productivo.
Sin embargo necesitamos un mapa claro, que defina rutas y que nos impulse a la certeza de un destino cierto, en ese sentido, les invito a reflexionar sobre tres soluciones posibles en una transición que nos permita enrutarnos nuevamente en el camino de la construcción del socialismo.
1. La transformación del Estado burgués-rentístico en un Estado conducido por servidores públicos y no por funcionarios públicos, que esté adaptado a la ruta de construcción del Estado Comunal, desburocratizado y que comprenda que su razón de existir es la resolución y satisfacción de las demandas ciudadanas, y no al contrario. Esto debe lograrse a través de un conjunto de leyes que transformen a la Administración Pública, al funcionario público, sus perfiles y  procedimientos, a partir de la concepción de un Estado emergente con responsabilidades compartidas, transparente y permanentemente sometido a una Contraloría Social orgánica, fuerte, autónoma e independiente.
2. La demarcación clara de los sectores de competencia productiva entre el Estado, el sector privado, el mixto y el comunal. En una ruta de transición al socialismo, la confianza y la definición clara de las reglas del juego, así  como en Ecuador, sería de mucha relevancia para la superación del rentismo petrolero bajo un criterio netamente extractivista, que en 14 años no pudimos revertir. El centro de todo esto debe ser un Poder Popular productivo a través de las comunas, que no deben existir hasta que no tengan un proyecto socioproductivo en marcha y generando aportes al PIB. Esto podría permitir definir las áreas estratégicas y de soberanía y aquellas que pueden ser susceptibles de inversión nacional o extranjera, además facilitando que el proceso cambiario termine siendo realmente beneficioso para el productor-exportador y no para el parásito-importador.
3. La transformación cultural y educativa, que revierta la cultura rentística con modelos de formación y capacitación productiva, emprendedora y científica, impulsora de una nuevas relaciones sociales de producción, sin dejar jamás de lado la profundización de los valores patrios, identidad nacional y conciencia política. Para esto, el modelo educativo debe ser profundamente afectado, empezando por el estímulo material y espiritual de nuestros educadores. Una revolución de la educación con educadores revolucionados, los mejores remunerados de la sociedad, junto a los médicos y los policías.
Sin embargo, nada de esto se podrá lograr sin el factor determinante que ha permitido un importante avance durante 14 años, pero que aún reclama la profundización y radicalización de lo iniciado por Chávez: el pueblo expresado en Poder Popular y Comunal movilizado, empoderado, autónomo, crítico, propositivo, no conducido, sino conduciendo el proceso revolucionario.
El pueblo en su mayoría comprendió que el capitalismo no es el camino, pero aún dentro de él, debe encontrar en la construcción del socialismo una ruta de eficiencia, eficacia, y de transformación que haga del reto de su concreción una esperanza que nos lleve a buen término. Lo contrario es traición.